La ansiedad persecutoria es, para Melanie Klein, la forma más temprana de ansiedad: el temor del bebé a ser atacado y aniquilado por un objeto hostil. Aparece en los primeros meses de vida, corresponde a la posición esquizoparanoide, y su rasgo definitorio es que el peligro amenaza al propio yo.
Su contraparte es la ansiedad depresiva, que surge después y en la que el peligro amenaza al objeto amado, por daño causado por la agresión del propio sujeto. Esa es la distinción que hay que tener clara, porque organiza toda la teoría kleiniana.
| Ansiedad persecutoria | Ansiedad depresiva | |
|---|---|---|
| Quién está en peligro | El yo | El objeto amado |
| De qué se teme | Ser atacado, aniquilado | Haber dañado o perdido al objeto |
| Posición | Esquizoparanoide (primeros 3-4 meses) | Depresiva (a partir del 4.º-6.º mes) |
| Objeto | Parcial y escindido: pecho bueno / pecho malo | Total: la madre como persona entera, buena y mala a la vez |
| Afecto asociado | Terror, desconfianza | Culpa, duelo, deseo de reparar |
De dónde nace: la pulsión de muerte vuelta hacia fuera
Klein parte de la división pulsional que Freud introdujo en Más allá del principio del placer (1920) y continuó en El yo y el ello (1923) y El problema económico del masoquismo (1924): pulsión de muerte o destructiva y pulsión de vida o erótica. Las dos persisten toda la vida, así que la ansiedad que genera la primera puede reaparecer en cualquier momento de la existencia.
La secuencia que describe Klein es esta:
- El yo primitivo experimenta la actividad de la pulsión de muerte en su interior como un peligro de aniquilación.
- Para defenderse, la desvía y la proyecta sobre sus primeros objetos, que no son personas enteras sino objetos parciales: esencialmente, el pecho.
- Al proyectar la destructividad fuera, el mundo circundante se vuelve hostil. El objeto pasa a ser el representante externo de la pulsión de muerte.
- Los sufrimientos reales del bebé (hambre, cólicos, molestias) se viven entonces como ataques procedentes de ese objeto.
- Como el objeto ha quedado cargado con la agresión que se le dirigió, se teme su venganza. Ese temor es la ansiedad persecutoria.
Lo que hace inteligible el cuadro es que el bebé no distingue entre lo que siente y lo que le hacen. El dolor de un cólico y el ataque de un perseguidor son, en ese nivel de organización psíquica, la misma experiencia.
Escisión: el pecho bueno y el pecho malo
La defensa característica de este momento es la escisión. El odio y la ansiedad se proyectan sobre el objeto, que se convierte en el pecho malo, persecutorio; los sentimientos de amor se proyectan sobre el pecho bueno, gratificador.
No son dos objetos porque el bebé se equivoque. Son dos porque mantenerlos separados es lo que protege al objeto bueno de ser destruido por la agresión dirigida al malo. La escisión es una operación defensiva necesaria, no un fallo.
El paso a la posición depresiva ocurre cuando el bebé puede integrar los dos en una madre única, que gratifica y frustra. Ahí es donde la ansiedad cambia de naturaleza: si el objeto atacado y el amado son el mismo, el temor deja de ser a la represalia y pasa a ser a haberlo destruido.
El papel de la identificación proyectiva
En la génesis de la ansiedad persecutoria tiene un papel destacado la identificación proyectiva, el mecanismo que Klein describió en 1946 y que es probablemente su aportación más influyente.
Al introducir mentalmente partes del propio self dentro del objeto, sobreviene un temor específico: el de quedar atrapado dentro de él, como en una trampa, en un interior que se siente poblado de amenazas. Y a la vez el temor complementario: que el objeto, como represalia, trate de introducirse en el interior del sujeto junto con las partes dañinas que en él se proyectaron.
Esto explica un rasgo clínico que de otro modo resulta opaco: por qué en los estados persecutorios el peligro se vive simultáneamente como una amenaza de invasión y como una amenaza de encierro.
Por qué esto no es solo teoría del desarrollo
Klein llegó a todo esto analizando niños, con la técnica del juego, y describiendo lo que veía en un momento en que nadie analizaba a niños pequeños. Pero las posiciones no son etapas que se superan y se dejan atrás: son modos de funcionamiento a los que se vuelve.
En la clínica de adultos, la ansiedad persecutoria se reconoce en estados donde predomina la desconfianza, la sensación de estar siendo atacado o vigilado, la escisión del entorno en aliados totalmente buenos y enemigos totalmente malos, y la dificultad para sostener sentimientos ambivalentes hacia una misma persona. Es un marco descriptivo, no un diagnóstico.
Advertencias sobre este marco
Ansiedad persecutoria no es delirio de persecución. El primero es un concepto psicoanalítico sobre el funcionamiento psíquico; el segundo es un síntoma psicopatológico definido por criterios clínicos. Se solapan en la clínica y no son intercambiables en un informe.
No es un diagnóstico ni figura en las clasificaciones. No la encontrarás en el DSM-5-TR ni en la CIE-11. Pertenece a un marco teórico concreto, la escuela kleiniana, y fuera de él no se usa.
Las fechas del desarrollo son aproximadas y discutidas. El calendario que Klein propone para las posiciones se apoya en reconstrucciones a partir del análisis, no en observación sistemática de bebés. La investigación posterior sobre desarrollo temprano ha cuestionado que un lactante de pocas semanas disponga de la vida fantasmática que la teoría le atribuye.
La pulsión de muerte, sobre la que se apoya todo esto, es el concepto freudiano más discutido. Klein la asumió y la hizo central; buena parte del psicoanálisis la rechazó desde el principio. Al leer sobre ansiedad persecutoria conviene saber desde qué escuela está escrito el texto.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la ansiedad persecutoria?
El temor del bebé a ser atacado y aniquilado por un objeto hostil. Es la forma más temprana de ansiedad según Melanie Klein, aparece en los primeros meses y corresponde a la posición esquizoparanoide. Su rasgo definitorio es que el peligro amenaza al yo.
¿En qué se diferencia de la ansiedad depresiva?
En quién está en peligro. En la persecutoria, el yo, y se teme la represalia del objeto. En la ansiedad depresiva, el objeto amado, y se teme haberlo dañado con la propia agresión. La segunda aparece después, cuando el bebé integra al objeto como persona entera.
¿Es lo mismo ansiedad persecutoria que angustia persecutoria?
Sí, son la misma noción. La alternancia entre «ansiedad» y «angustia» procede de las distintas traducciones al español de los textos de Klein y de Freud, no de una diferencia conceptual.
¿Ansiedad persecutoria es lo mismo que delirio de persecución?
No. La primera es un concepto psicoanalítico sobre el funcionamiento psíquico; el segundo es un síntoma psicopatológico con criterios clínicos. Se solapan en la clínica y no son intercambiables en un informe.
¿Qué papel tiene la identificación proyectiva?
Es central. Al introducir mentalmente partes del propio self en el objeto, aparece el temor a quedar atrapado dentro de él y, a la vez, el temor a que el objeto se introduzca en uno como represalia. Eso explica que el peligro se viva como invasión y como encierro al mismo tiempo. El vocabulario kleiniano completo está en 30 términos utilizados por Melanie Klein.
¿Aparece en el DSM o en la CIE?
No. Pertenece al marco teórico kleiniano y fuera de él no se usa. No es un diagnóstico.
Klein construye su teoría sobre la división pulsional que Freud introdujo en 1920, y que también sostiene sus tres tipos de ansiedad. El resto de enfoques sobre la ansiedad está en el silo.
Aviso
Material de referencia académica. Este artículo expone un concepto teórico del psicoanálisis kleiniano y no es una guía diagnóstica ni terapéutica. Si te reconoces en estados de desconfianza intensa o de temor persistente a ser dañado, eso requiere la valoración de un profesional de la salud mental, no una lectura.
Fuentes
- Klein, M. (1946), «Notas sobre algunos mecanismos esquizoides», en Obras completas, vol. 3, Paidós.
- Klein, M. (1935), «Una contribución a la psicogénesis de los estados maníaco-depresivos», en Obras completas, vol. 1, Paidós.
- Klein, M. (1948), «Sobre la teoría de la ansiedad y la culpa», en Obras completas, vol. 3, Paidós.
- Freud, S. (1920), Más allá del principio del placer, en Obras completas, vol. XVIII, Amorrortu.
- Segal, H. (1964), Introducción a la obra de Melanie Klein, Paidós.