Distimia o trastorno depresivo persistente: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La distimia es una depresión de intensidad leve o moderada pero crónica: dura al menos dos años en adultos y uno en niños y adolescentes. No incapacita como un episodio depresivo mayor, y por eso pasa desapercibida durante años, incluso para la familia.

Lo primero que hay que saber al buscar información sobre ella es que el nombre ha cambiado. Desde el DSM-5 (2013), la distimia y la depresión mayor crónica se fusionaron en una sola categoría: trastorno depresivo persistente. La CIE-11 mantiene la etiqueta trastorno distímico. Encontrarás las tres denominaciones y se refieren al mismo cuadro.

Los criterios diagnósticos

Nombre actual (DSM-5-TR)Trastorno depresivo persistente
Nombre en CIE-11Trastorno distímico (6A72)
Duración mínima2 años en adultos; 1 año en niños y adolescentes
Intervalos libresNo más de 2 meses seguidos sin síntomas
Síntoma nuclearEstado de ánimo deprimido la mayor parte del día, la mayoría de los días
Síntomas adicionalesAl menos 2 de los 6 de la lista

Los seis síntomas adicionales, de los cuales deben estar presentes al menos dos:

  1. Falta de apetito o comer en exceso.
  2. Insomnio o hipersomnia.
  3. Poca energía o fatiga.
  4. Baja autoestima.
  5. Dificultad para concentrarse o para tomar decisiones.
  6. Sentimientos de desesperanza.

El criterio que más se pasa por alto es el de los intervalos libres. Que alguien tenga temporadas de dos meses con el ánimo normal no descarta el diagnóstico; lo que lo descartaría es que esas temporadas sean más largas.

Por qué se diagnostica tarde

Es la característica clínica más importante de este cuadro y la razón de que importe conocerlo.

Un episodio depresivo mayor es un cambio: hay un antes y un después que la persona y su entorno identifican. La distimia no es un cambio, es un estado de fondo. Cuando dura años, deja de vivirse como un síntoma y pasa a vivirse como un rasgo de carácter: «siempre he sido así», «soy una persona negativa». La propia persona no consulta porque no cree estar enferma, sino ser de una determinada manera.

De ahí que muchos diagnósticos lleguen por otra vía: una consulta por insomnio, por fatiga persistente, por dolores sin causa clara, o el contraste que aparece cuando alguien mejora con tratamiento y descubre, a los cuarenta años, cómo es no estar triste.

La depresión doble

Alrededor del 75 % de las personas con distimia desarrollan además, en algún momento, un episodio depresivo mayor superpuesto. A esa combinación se la llama depresión doble.

Importa por dos razones prácticas. La primera es que suele ser el episodio agudo el que lleva a consulta, y si solo se trata ese, la persona vuelve al estado distímico de base y se interpreta como una recuperación parcial cuando en realidad es el cuadro crónico que sigue ahí. La segunda es que la depresión doble tiene peor pronóstico y más riesgo de recaída que un episodio aislado.

Qué la causa

No hay una causa única identificada. Lo que se conoce apunta a una combinación de factores:

  • Factores genéticos y familiares. Hay mayor prevalencia entre familiares de primer grado de personas con trastornos depresivos.
  • Factores neurobiológicos. Se han descrito alteraciones en los sistemas de neurotransmisión, entre ellos el serotoninérgico. Conviene desconfiar de la explicación del «desequilibrio químico de la serotonina» tal como circula en divulgación: es una simplificación que la investigación actual no sostiene como causa suficiente de los trastornos depresivos.
  • Factores psicosociales. Adversidad temprana, estrés crónico, aislamiento, enfermedad médica concurrente.

Puede comenzar en la infancia, la adolescencia o la edad adulta. El inicio temprano, antes de los 21 años, se asocia a un curso más prolongado.

Tratamiento

El tratamiento combina psicoterapia y, según el caso, medicación. La decisión es clínica y depende de la gravedad, la duración y la historia previa de cada persona.

Psicoterapia. Las intervenciones con más apoyo empírico son la terapia cognitivo-conductual y la terapia interpersonal. Para las formas crónicas existe además el CBASP (Cognitive Behavioral Analysis System of Psychotherapy), desarrollado específicamente para la depresión crónica, que trabaja sobre las consecuencias interpersonales de la conducta del paciente.

Medicación. Los antidepresivos son eficaces en el trastorno depresivo persistente, aunque la respuesta tiende a ser más lenta que en el episodio agudo. La creencia de que «no funcionan para la distimia» no se sostiene: lo que sí ocurre es que el efecto tarda más en verse y que la retirada temprana favorece la recaída.

La combinación de ambos es lo que muestra mejores resultados en depresión crónica, más que cualquiera de los dos por separado.

Medidas de estilo de vida. El ejercicio físico regular tiene efecto antidepresivo demostrado como coadyuvante, y la higiene del sueño y la reducción del consumo de alcohol influyen en el curso. Son complementos del tratamiento, no sustitutos.

Lo que la evidencia no respalda es esperar. En un cuadro definido por su cronicidad, dejar pasar el tiempo es la única opción que garantiza que siga ahí.

Cuándo consultar

Si llevas meses o años con el ánimo bajo la mayor parte del tiempo, aunque puedas seguir con tu vida, y sobre todo si has llegado a pensar que eso es simplemente tu forma de ser, eso es motivo de consulta. La distimia es tratable, y su principal problema es cuánto tarda la gente en pedir ayuda.

Si tienes pensamientos de hacerte daño o de acabar con tu vida, pide ayuda ahora. En España puedes llamar al 024, la línea de atención a la conducta suicida, gratuita y disponible las 24 horas, o al 112. En otros países, contacta con el servicio de urgencias o la línea de prevención del suicidio correspondiente.

Aviso

Material de referencia académica. Este artículo describe un cuadro clínico y no permite autodiagnosticarse ni sustituye la consulta con un profesional. El diagnóstico del trastorno depresivo persistente requiere una evaluación clínica que descarte otras causas médicas y psiquiátricas, y cualquier decisión sobre medicación corresponde a un médico.

Fuentes

  • American Psychiatric Association (2022), DSM-5-TR, trastorno depresivo persistente.
  • Organización Mundial de la Salud (2019), CIE-11, 6A72, trastorno distímico.
  • Cuijpers, P. y cols. (2010), «Psychotherapy for chronic major depression and dysthymia: a meta-analysis», Clinical Psychology Review, 30(1), 51-62.
  • McCullough, J. P. (2000), Treatment for Chronic Depression: Cognitive Behavioral Analysis System of Psychotherapy, Guilford Press.
  • Moncrieff, J. y cols. (2023), «The serotonin theory of depression: a systematic umbrella review», Molecular Psychiatry, 28, 3243-3256.