El Beta II-R es una prueba no verbal de inteligencia diseñada para evaluar a adultos con poca alfabetización o con dificultades con el idioma del país donde se les evalúa. Se aplica en unos 30 minutos, normalmente en grupo, consta de seis tareas y da una estimación global de la capacidad intelectual expresada en CI o en percentil. Sus autores son C. E. Kellogg y N. W. Morton, que firmaron esta segunda revisión en 1978.
Antes de usarlo conviene situarlo: el Beta II-R no es la versión vigente de la prueba. Es un eslabón de una familia que empieza en la Primera Guerra Mundial y que ya va por ediciones posteriores.
Ficha técnica
| Nombre | Beta II-R, Examen Beta Revisado, segunda edición |
| Autores | C. E. Kellogg y N. W. Morton |
| Edición | Segunda revisión, 1978 |
| Qué evalúa | Capacidad intelectual general por vía no verbal |
| Población | Adolescentes y adultos, en especial con baja alfabetización |
| Aplicación | Colectiva o individual |
| Duración | Unos 30 minutos, incluidas instrucciones y ejercicios de práctica |
| Puntuación | CI y percentil |
| Tareas | Seis, todas no verbales |
| Material | Folleto de tareas, plantillas de calificación y manual |
Las seis tareas
El manual no les pone nombre propio; se identifican por el tipo de problema:
- 1. Laberintos. Trazar el recorrido de salida.
- 2. Claves. Escribir el número que corresponde a cada símbolo según una clave dada.
- 3. Figuras geométricas. Identificar correspondencias entre formas.
- 4. Figuras incompletas. Dibujar lo que falta en una ilustración.
- 5. Pares iguales y desiguales. Marcar si dos dibujos, símbolos o números coinciden.
- 6. Objetos equivocados. Señalar, entre cuatro dibujos, el que representa algo absurdo o imposible.
Las seis se aplican con instrucciones orales y ejercicios de práctica previos. El evaluado marca sus respuestas directamente en el folleto.
Cómo se aplica en grupo, y cuándo hay que sacar a alguien del grupo
El Beta II-R se aplica casi siempre de forma colectiva. El examinador lee las instrucciones en voz alta y controla los tiempos. Con grupos grandes hacen falta auxiliares, porque hay que vigilar los límites de tiempo de cada tarea y atender a quien se pierde en los ejercicios de práctica.
Ahí está el punto delicado. Si un evaluado muestra dificultades claras para entender las instrucciones o para resolver los ejercicios de práctica, no se le deja seguir en el grupo: se le excluye de la aplicación colectiva y se le pasa la prueba individualmente después. Mantenerlo en el grupo produce una puntuación baja que refleja que no entendió la tarea, no su capacidad. Y ese es justo el perfil de persona para el que la prueba se diseñó.
La familia Beta: de las trincheras a la edición actual
Entender esta genealogía evita el error más común, que es tratar Beta II-R y Beta III como si fueran lo mismo.
| Versión | Año | Contexto |
|---|---|---|
| Examen Grupal Beta | 1917-1918 | Ejército de Estados Unidos, para evaluar reclutas analfabetos |
| Examen Beta Revisado (Beta I) | 1934 | Kellogg y Morton adaptan el contenido a población civil |
| Beta II-R | 1978 | Segunda revisión: se redibujan todos los reactivos, se sustituyen los ambiguos o tendenciosos y se reescriben las instrucciones |
| Beta III | 1999 | Cinco tareas: desaparecen laberintos y figuras geométricas, entra matrices. Tipificación sobre 1.260 adultos según el censo de 1997 |
| Beta 4 | 2010 | Edición vigente, con baremos actualizados |
El salto entre el Beta II-R y el Beta III no es cosmético. Cambia la composición de tareas, cambia el modelo de lo que se mide (el Beta III separa razonamiento fluido de velocidad de procesamiento) y, sobre todo, cambia la muestra de tipificación.
En qué se usa
El Beta II-R se ha empleado sobre todo en tres sitios: prisiones, selección de personal para trabajos no cualificados y programas de rehabilitación y formación ocupacional. Es un contexto que explica su diseño y también sus problemas.
Sus autores señalaban que las organizaciones dedicadas a la rehabilitación deberían usarlo más y las que contratan mano de obra, con más cuidado. Aplicar una medida de capacidad intelectual a un proceso de selección tiene implicaciones legales y éticas que la prueba no resuelve por sí sola: hay que poder justificar que lo que mide es relevante para el puesto.
Qué no hace el Beta II-R
No da una medida precisa de la capacidad intelectual. Da una estimación rápida. El propio manual lo dice: si necesitas precisión, la prueba indicada es el WAIS, con el que el Beta II-R correlaciona alto. El Beta sirve para cribar, no para informar de un CI en un contexto que exija exactitud.
No mide la parte verbal. Es no verbal por diseño, y ese es su mérito con población analfabeta. Pero eso significa que deja fuera comprensión verbal, vocabulario y conocimiento adquirido. Un CI del Beta no es comparable con un CI total de una escala completa.
No es una prueba libre de cultura. No leer no equivale a no tener cultura escrita. Las tareas exigen familiaridad con símbolos, con el formato de papel y lápiz y con la situación de examen. Esa familiaridad se aprende en la escuela, que es precisamente lo que le falta a la población objetivo.
Sus baremos están desfasados. La tipificación es de 1978. Casi cincuenta años después, y con el efecto Flynn documentado en pruebas de este tipo, un baremo de esa antigüedad sobrestima sistemáticamente al evaluado. Si tienes acceso a una edición posterior, úsala. Si solo tienes esta, dilo en el informe.
No diagnostica discapacidad intelectual. Una puntuación baja en una prueba de barrido no verbal, en alguien con baja alfabetización, es una hipótesis. El diagnóstico exige evaluación individual completa y valoración de la conducta adaptativa.
Aviso
Material de referencia académica. Este artículo describe el instrumento y su historia; no reproduce sus elementos ni sustituye al manual, que es donde están las normas de aplicación y los baremos. El uso e interpretación de pruebas de inteligencia corresponde a profesionales cualificados.
Fuentes
- Kellogg, C. E. y Morton, N. W. (1978), Beta II-R. Examen Beta Revisado, segunda edición.
- Kellogg, C. E. y Morton, N. W. (1999), Beta III, The Psychological Corporation. Edición en español de El Manual Moderno.
- Flynn, J. R. (2007), What Is Intelligence? Beyond the Flynn Effect, Cambridge University Press. Sobre el envejecimiento de los baremos.