Saltar al contenido

Terapia Cognitivo Conductual en Niños

Terapia Cognitivo Conductual en Niños

En la terapia cognitivo conductual el terapeuta trata de identificar los factores que refuerzan y mantienen los comportamientos problemáticos para poder modificarlos.

No decimos nada nuevo cuando afirmamos que algunos de los principios de la terapia cognitivo conductual adaptados del trabajo con adultos se aplican también con niños pequeños.

Muchas de las intervenciones se basan en los dos pilares básicos de la psicología conductual:

  1. Condicionamiento clásico: en el caso de la desensibilización sistemática.
  2. Condicionamiento operante: como lo es el manejo de contingencias.

¿Cómo se aplica la terapia cognitivo conductual en niños?

La Terapia Cognitivo-Conductual con niños incorpora intervenciones cognitivas y conductuales dentro de un modelo de terapia. La idea es desarrollar el pensamiento del niño para que cambie las conductas disfuncionales pero con una justificación del por qué debo hacerlo.

Desde la primera sesión se administran cuestionarios y planillas en los que se evalúan los síntomas, la frecuencia, duración, intensidad y características de estas conductas disfuncionales. Esta medición se repite periódicamente hasta la sesión final, para tener una idea del cambio obtenido.

Al igual que en otras modalidades de terapia infantil, la terapia cognitivo conductual, trata de observar el juego del niño. Dicha observación proporciona una comprensión de los pensamientos, sentimientos y visión del mundo por parte del mismo.

El moldeamiento como la principal de las técnicas TCC para niños

La mayoría de las intervenciones cognitivo-conductuales que se realizan con niños incluyen alguna forma de modelamiento. Esto es cierto sobre todo en el caso de la terapia de juego cognitivo-conductual, en que el modelamiento es un componente crucial.

Dicha técnica se emplea para enseñar al niño habilidades de afrontamiento adaptativas.

El modelamiento es una manera eficiente y eficaz de aprender, así como de adquirir, fortalecer o debilitar conductas. El modelamiento diseñado para mejorar habilidades a menudo involucra un modelo de afrontamiento. Estos modelos exhiben habilidades que están lejos de ser ideales y luego se vuelven gradualmente más competentes. La eficacia del modelamiento es aumentada por el uso de modelos de afrontamiento.

En la terapia cognitivo-conductual se utiliza el modelamiento para mostrarle al niño habilidades de afrontamiento adaptadas. El modelo se comporta de una forma que demuestre el uso de una habilidad positiva de afrontamiento; por ejemplo, puede hablar en voz alta y actuar de manera compatible con la conducta adaptada.

En la terapia de juego cognitivo conductual, el modelo suele ser un juguete (un animal de peluche, un títere u otro juguete) que presenta la conducta que el terapeuta desea que el niño aprenda aunque también puede darse utilizando otros materiales, como son los cuentos, películas, fabulas o programas de televisión, entre otros

Aunque se usa con menos frecuencia en la terapia de juego cognitivo-conductual, un método importante de intervención sigue siendo el juego de roles en que el niño practica habilidades con el terapeuta y recibe realimentación continua.

Dicho role playing resulta ser efectivo con niños en edad escolar, aunque es posible también aplicarlo mediante la técnica de moldeamiento, donde por ejemplo un niño que tiene temor a la separación podría ver un títere igualmente temeroso mientras practica el separarse de la madre e interactúa con los demás.

La relación terapeuta-paciente es de colaboración, ya que es un enfoque es didáctico. El niño y terapeuta se comprometen a trabajar con un objetivo común.

Los pacientes pueden aportar sugerencias y participar en el diseño de las tareas para el hogar. En muchos casos, se utiliza la biblioterapia, que consiste en que el terapeuta recomiende o facilite libros acerca del problema para que el paciente se informe de lo que le sucede.

Al comienzo de cada sesión el terapeuta indaga y revisa las tareas que el niño trabajó durante la semana e investiga cuáles se necesitan resolver en ese momento. Antes de finalizar la sesión el terapeuta planea las actividades para la semana siguiente.

Principios de la terapia de juego cognitivo-conductual

La terapia de juego cognitivo-conductual se basa en el modelo cognitivo del trastorno emocional y su naturaleza es breve, de tiempo limitado, estructurada, directiva, orientada al problema y psico-educativa.

Una buena relación terapéutica es una condición necesaria para que la terapia de juego cognitivo-conductual sea eficaz. Aunque la relación de colaboración es importante y un enfoque más inductivo o socrático resulta fundamental para la terapia cognitivo-conductual, debe ser modificada cuando se pone en práctica con niños pequeños.

¿Cómo realizar terapia de juego cognitivo-conductual?

La terapia de juego cognitivo-conductual se lleva a cabo en un cuarto de juego o consultorio equipado con materiales de juego apropiados. En condiciones ideales, el cuarto debe tener un surtido de juguetes, artículos de arte, títeres, muñecos y otros materiales.

Aunque por lo general es suficiente una selección de juguetes, a veces se necesita un juguete específico para tratar a un niño en particular. En ocasiones es posible adaptar los materiales de juego existentes para satisfacer esas necesidades específicas. Otras veces debe llevarse al cuarto de juego un juguete específico porque el niño no puede “simular” o mostrarse flexible en el uso de los juguetes ya existentes.

Un ejemplo de esto sería una niña a la que no le gusta usar gafas; a esta niña se le podría pedir que recortara gafas de papel para una muñeca, o, en caso de que le resultara difícil mostrar flexibilidad en el uso de las gafas recortadas de papel, tal vez podría responder mejor a gafas reales de plástico que puedan ajustarse a la muñeca.

El tratamiento a veces ocurre fuera del escenario del cuarto de juego o del consultorio. Eso es cierto sobre todo en el caso de niños con ansiedades específicas, como las fobias, en cuyo caso es mejor el tratamiento en vivo.

Para esos niños el tratamiento puede tener lugar en un entorno parecido a la situación temida. Por ejemplo, la desensibilización sistemática de los niños con fobia a los elevadores puede efectuarse en un elevador o cerca del mismo. De igual modo, un niño con un trastorno obsesivo-compulsivo puede ser tratado en un escenario que provoque las obsesiones y compulsiones.

Diferencias de la terapia de juego cognitivo conductual respecto otras terapias de juego

La terapia de juego cognitivo-conductual es diferente a otras formas más tradicionales de terapias de juego, aunque incorpora varias de las suposiciones que les subyacen.

La terapia de juego cognitivo-conductual se asemeja a otros tipos de terapia de juego en su dependencia de una relación terapéutica positiva, el uso del juego como medio de comunicación entre el terapeuta y el niño y el mensaje que recibe el niño de que la terapia es un lugar seguro.

A pesar de esas semejanzas, hay suposiciones inherentes a la terapia de juego cognitivo-conductual que se oponen a las premisas en que se basan las terapias de juego tradicionales.

Algunas áreas importantes de diferencia implican el énfasis de la terapia de juego cognitivo-conductual en las metas, la elección de actividades y materiales de juego, el juego como una forma de educación y la importancia de establecer conexiones entre la conducta y los pensamientos del niño.

Mientras que en la terapia de juego no directiva el terapeuta es un observador más neutral, el terapeuta de juego cognitivo-conductual ofrece orientación, establece metas y desarrolla intervenciones adecuadas para facilitar la obtención de esas metas.

De igual modo, el terapeuta de juego cognitivo-conductual selecciona junto con el niño los materiales y actividades de juego y proporciona al tratamiento un componente psicoeducativo.

Por último, la terapia de juego cognitivo-conductual expresa de manera verbal los conflictos y problemas para el niño y utiliza el tiempo y la relación terapéutica para ayudarlo a hacer conexiones entre palabras y conducta encontrará más detalles concernientes a las semejanzas y diferencias entre varios tipos de terapias de juego.

Objetivos de la terapia de juego cognitivo conductual

El establecimiento de metas es una parte importante de la terapia de juego cognitivo-conductual; en este caso el terapeuta trabaja con el niño y la familia para establecer metas y ayudar al niño a esforzarse por obtenerlas, además de evaluar de manera continua el avance hacia las metas.

Aunque las metas y el avance hacia éstas van en contra de la filosofía básica de la terapia de juego centrada en el cliente, son una parte integral de la terapia de juego cognitivo-conductual.

La elección que hace el terapeuta cognitivo-conductual de una dirección puede basarse en lo que hace el niño, en el conocimiento de su situación a partir de la entrevista con los padres o de otra fuente.

En la terapia de juego cognitivo-conductual, el terapeuta puede introducir temas y ofrecer orientación a partir del conocimiento obtenido de los padres o maestros y no necesariamente del niño.

Por ejemplo, el terapeuta de juego cognitivo-conductual puede hacer de manera deliberada y sistemática que un títere se comporte de cierto modo y exprese problemas que, según la información, son exhibidos por el niño.

Técnicas de la psicoterapia cognitivo-conductual

Técnicas Conductuales

  • Control y agenda de las actividades
  • Tareas asignadas en forma gradual
  • Experimentos conductuales para poner a prueba las creencias y pensamientos
  • Jerarquía de estímulos y exposición
  • Relajación

Técnicas Cognitivas

  • Reestructuración de los pensamientos y creencias disfuncionales
  • Descubrimiento guiado para encontrar los significados
  • Identificación de los pensamientos automáticos e imágenes el recuerdo
  • Role playing

Técnicas de Resolución de Problemas

  • Fragmentación de los problemas mayores en unidades manejables
  • Identificación de los pensamientos y creencias en la resolución de problemas

¿Es la terapia cognitivo conductual adecuada para niños? Conclusiones

La Terapia Cognitivo-Conductual, en el caso de los niños, puede establecer objetivos y agendas específicos en cada sesión, pero se requiere de un tiempo libre al final para que el niño pueda aportar material espontáneo que se incorporará a las intervenciones más directivas y estructuradas del principio.

Un ejemplo del uso de este tipo de participaciones en el tiempo libre del final de las sesiones, se destaca en el tratamiento de un niño que tenía encopresis de cinco años de edad.

El niño demostró, mediante un oso de juguete, un temor a caer en el excusado y que éste lo succionara. Mediante el juego con el oso, el terapeuta ayudó a que este niño identificara el temor y llegara a sentirse más cómodo con el excusado (los padres del menor informaron del uso que éste hacía del excusado, y lo reforzaron por medio de la aplicación de estrellitas en casa). El terapeuta integró temas relacionados con los sentimientos acerca de los pantalones manchados por medio del oso. A pesar de que el terapeuta elaboró una agenda para las sesiones, hubo tiempo para el juego espontáneo del niño, al cual se incorporó dentro del tratamiento.

Por supuesto que la técnica terapéutica del TCC se puede utilizar en base a las necesidades del paciente, a pesar de esto es importante mencionar que manejar un único modelo terapéutico seguramente no funcionara para todos los pacientes. Por lo mismo el terapeuta debe forjarse en diversos modelos terapéuticos para que sea él quien se adapte a las necesidades del paciente y no el paciente al terapeuta.

Lo extraordinario es que el uso del juego en psicoterapia infantil es un factor impredecible ya que nos facilita a descubrir psicopatologías del niño y al mismo tiempo puede ayudarnos a sanarlas. Por lo que hacer buen uso de la terapia cognitivo conductual en niños facilita el proceso terapéutico.

Referencias

  • Fayne Esquivel y Ancona “Psicoterapia infantil con juego casos clínicos” El juego y la psicoterapia infantil. Manual Moderno. México, México. 2010. Págs. 265
  • Charles E. Schaefer. “Fundamentos de terapia de juego” tr. por María Elena Ortiz Salinas. 2a edición. Editorial El Manual Moderno, México. 2012. Pág. 316