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Trastornos Sexuales: la guía definitiva

Aproximadamente cada una de tres personas y una de cada dos parejas sufren algún tipo de trastorno sexual que afecta su vida cotidiana e íntima.

Los criterios diagnósticos para los trastornos sexuales hacen énfasis en que este tipo de casos comienzan de manera leve y se desarrolla hasta llegar a un nivel grave.

Cada disfunción sexual puede ubicarse en una o más de las fases de la sexualidad humana, sin embargo son tan complejas que es necesario ordenarlas por categorías. Dentro de los trastornos de la sexualidad que afectan con frecuencia encontramos estas tres categorías:

  1. Disfunciones sexuales: son distintas formas de incapacidad sexual para disfrutar de una relación sexual deseada. Puede mostrarse por alteraciones en alguna de las fases de la sexualidad o por el dolor o debidas a sustancias o a una enfermedad médica.
  2. Identidad sexual: identificación con el otro sexo, con malestar hacia el propio.
  3. Parafilias: son impulsos sexuales significativos hacia objetos o situaciones poco habituales. Tenemos un artículo completo sobre los tipos de parafilias más comunes por lo que no lo desarrollaremos en esta entrada.

Respuesta sexual humana normal

Para la identificación de alteraciones fisiológicas durante la conducta sexual requiere un conocimiento previo de la respuesta sexual normal. Masters y Johnson dividieron la respuesta sexual en cuatro fases:

Excitación

Junto a la sensación subjetiva de placer sexual se dan:

  • En la mujer vaso congestión en toda la pelvis, lubricación vaginal y expansión de los 2/3 de ésta, tumefacción de los genitales externos, erección de los pezones y elevación del cuello y cuerpo del útero.
  • En el hombre tumefacción y erección del pene, elevación de los testículos.

En ambos se da un aumento de la tasa cardíaca y presión arterial en la fase de excitación.

Meseta

Aparece si se mantiene la estimulación sexual y supone un grado mayor en el proceso de excitación sexual. En los dos sexos se da miotonía generalizada, contracción voluntaria del ano, taquicardia, hiperventilación, aumento de presión sanguínea y eritema cutáneo.

  • En la mujer: vasodilatación del tercio externo vaginal formando la plataforma orgásmica, retracción del clítoris, aumento de las mamas.
  • En el hombre: aumento del diámetro del pene, aumento del tamaño de los testículos, a veces secreción de las glándulas de Cowper.

Orgasmo

El orgasmo es conocido como la cúlmen del placer sexual, se elimina toda la tensión sexual acumulada con contracción rítmica de los músculos del periné, esfínter anal y de los órganos reproductores. Está regulado por el Sistema Nervioso Simpático.

Resolución

Sensación de relajación muscular y de bienestar general (en el varón se acompaña de un periodo refractario).

Disfunciones sexuales

Reciben este nombre las alteraciones psicológicas y fisiológicas que dificultan la participación o satisfacción de las actividades sexuales.

Las disfunciones sexuales pueden darse desde el inicio de la actividad sexual (de toda la vida) o después de un periodo de actividad sexual normal (adquirida).

El DSM IV distingue entre:

  • Trastornos debidos a factores psicológicos, ni la enfermedad ni las sustancias desempeñan ningún tipo de papel en su etiología.
  • Trastornos debidos a factores combinados, en los que los factores psicológicos desempeñan un papel en el inicio, gravedad, persistencia o exacerbación del trastorno y la enfermedad médica o las sustancias contribuyen a su aparición, pero no son suficientes para constituir su causa. Es característica de las disfunciones sexuales la coparticipación de factores psicológicos y somáticos en su etiología.

Por ejemplo, la infidelidad de la pareja se considera un factor precipitante de la disfunción sexual.

Según el modelo de BARLOW, uno de los principales factores responsables del desarrollo de las disfunciones sexuales es la focalización de la atención en pensamientos negativos o irrelevantes para la actividad sexual.

Trastornos del deseo

Deseo sexual hipoactivo

Ausencia o deficiencia de fantasías sexuales y deseos de actividad sexual de forma persistente o recurrente de acuerdo a la edad, sexo y contexto vital.

El trastorno provoca acusado malestar o dificultades interpersonales. Suele darse en la vida adulta después de un periodo de interés sexual normal, en relación a malestar psicológico, estresores, etc.

La presencia o no de fantasías sexuales puede constituir un elemento diferencial que permita diagnosticar la posible existencia de este trastorno.

Las personas con deseo sexual inhibido suelen manifestar ausencia de interés en el sexo, pero son capaces de responder a los estímulos de la pareja y experimentar excitación y orgasmo.

Aversión al sexo

Se da una aversión y evitación activa del contacto sexual genital. Provoca acusado malestar o dificultades interpersonales.

La aversión puede centrase en un aspecto particular del sexo o en todo el estímulo sexual (ej.: besos).

Trastornos de la excitación

Trastornos de la excitación sexual en la mujer

Incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener la lubricación propia de la fase de excitación hasta el final de la actividad sexual. Provoca acusado malestar o dificultades interpersonales.

Trastornos de la erección en el hombre o impotencia

la característica esencial es la incapacidad persistente o recurrente para obtener o mantener una erección apropiada hasta el final de la actividad sexual. Provoca acusado malestar o dificultades interpersonales.

La disfunción eréctil puede ser ya desde el inicio de la relación sexual, al intentar la penetración o al realizar los movimientos coitales. Normalmente pueden darse erecciones durante el sueño o en la masturbación. Además puede haber erección con otra pareja diferente.

La ansiedad por lograr una erección es la causa más frecuente. La erección depende de la activación del parasimpático y la ansiedad del simpático.

Trastornos orgásmicos

Trastorno orgásmico femenino

Es la ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo después de una fase de excitación sexual. Debe tenerse en cuenta la edad, experiencia sexual y estimulación sexual recibida por la mujer.

La capacidad orgásmica aumenta con la edad por ello el trastorno puede ser más prevalente en mujeres jóvenes. En la mayoría de ocasiones el trastorno es de toda la vida, una vez aprendido a conseguir el orgasmo la mujer no suele perder esa capacidad a no ser por:

  • Pobre comunicación sexual,
  • Problemas con la pareja,
  • Acontecimientos traumáticos como una violación,
  • Una depresión o una enfermedad médica.

Los antidepresivos, benzodiacepinas, neurolépticos, antihipertensivos y opiáceos pueden causar en exclusiva un trastorno orgásmico.

Trastornos orgásmicos masculinos

  • Eyaculación retardada: Consiste en la incapacidad para eyacular. En la forma más corriente no se consigue llegar al orgasmo durante el coito o después de muchísimo esfuerzo continuado. Dando casos de más de 30 minutos para lograr llegar al climax.
  • Eyaculación precoz: hay incapacidad para controlar la aparición de la eyaculación durante el tiempo necesario para que ambos disfruten de la relación sexual. Lo esencial es la eyaculación persistente o recurrente en respuesta a una estimulación sexual mínima, durante o poco después de la penetración y antes de que la persona lo desee.

Trastornos sexuales por dolor

Afectan por dolor o imposibilidad la penetración.

  • Dispareunia: se da tanto en varones como en mujeres. Lo esencial es el dolor genital asociado al coito, durante, antes o después.
  • Vaginismo: contracción involuntaria (espasmo muscular) persistente o recurrente de los músculos perineales del tercio externo de la vagina, que se cierra ante la introducción del pene, tampones, dedos… Se da más en mujeres jóvenes con actitud negativa hacia el sexo y en las que han sufrido abusos o traumas sexuales.

Trastorno sexual debido a enfermedad médica

Existe una alteración clínicamente significativa que se considera que está producida exclusivamente por una enfermedad médica. Es muy frecuente. Muchas enfermedades pueden provocarlo:

  • Neurológicas: esclerosis múltiple, lesiones medulares, lesiones del lóbulo temporal, neuropatías, etc.
  • Endocrinológicas: diabetes mellitus, hipotiroidismo, hiperprolactilemia, alteraciones hipofisarias, etc.
  • Vasculares y genitourinarias: trastornos testiculares, infecciones uretrales, infecciones o lesiones genitales, etc.

Trastorno sexual inducido por sustancias

Se diagnostica en lugar de intoxicación por sustancias cuando los síntomas sexuales exceden de los habituales en la intoxicación y son lo bastante graves como para merecer atención clínica independiente.

Pueden darse por consumo de alcohol, anfetaminas, cocaína, opiáceos, sedantes…

Trastorno de identidad sexual

La identidad de género o identidad sexual sería la convicción personal y privada que tiene el individuo sobre su pertenencia al sexo femenino o masculino. Está determinada genética, anatómica y ambientalmente.

Lo fundamental es la identificación acusada y persistente con el otro sexo y no sólo querer disfrutar de las ventajas culturales asociadas al otro sexo.

En los niños y niñas se manifiesta principalmente por las siguientes conductas:

  • El deseo repetido de ser o insistencia en que uno es del otro sexo.
  • Pedir ser vestido como si fuese del sexo opuesto.
  • Preferencias marcadas y persistentes por el papel del otro sexo o fantasías referentes a ser del otro sexo
  • Deseo intenso de participar en los juegos y pasatiempos del otro sexo
  • Preferencia marcada por compañeros del otro sexo.
  • Malestar persistente con el propio sexo o consentimiento de inadecuación con su rol junto al deseo de pertenecer al sexo opuesto.

En adolescentes y adultos se manifiesta por:

  • Preocuparse en eliminar los caracteres sexuales primarios y secundarios o creer que se ha nacido con el sexo equivocado.
  • En varones por desagrado ante los genitales o creer que van a desaparecer, aversión a juegos y actividades culturalmente asociados al público masculino.
  • En mujeres el rechazo a orinar sentadas, sentimiento de que tiene o va a tener pene y aversión a los genitales femeninos.

No existe enfermedad física intersexual (de indefinición entre los dos sexos). Malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes.

Es útil apuntar si el individuo se siente atraído hacia varones, mujeres o ambos, algo que sólo puede establecerse en individuos sexualmente maduros.

La actividad sexual de estas personas se ve restringida pues no quieren que sus parejas vean o toquen sus genitales. El diagnóstico no se realiza si el sujeto no tiene clara su identidad de género o su orientación sexual.

Los trastornos de la identidad sexual son más frecuentes en los varones que en las mujeres. Por los datos disponibles 1 de cada 30.000 varones y 1 de cada 100.000 mujeres desean tratamiento quirúrgico. Tras el cambio de sexo se mantiene la orientación sexual.

El trastorno suele iniciase entre los 2 y los 4 años de edad. En la vida adulta el 75% de los varones con este trastorno refieren una orientación homosexual, es decir, que se sienten atraídos por su propio sexo biológico. Suele ser crónico y grave.

El transexualismo es un trastorno de la identidad sexual y para poder diagnosticarlo debe haber una presencia de identidad transexual, con constancia, durante un periodo mínimo de 2 años.

Esquema para el tratamiento de trastornos de la sexualidad

Primer nivel de intervención:

Explicación del problema su origen y mantenimiento y reetiquetado, ya que la mayoría de los pacientes utilizan etiquetas negativas que ocultan la resolución del problema. Es importante motivar a la pareja y responsabilizarla del éxito de la vida sexual.

Segundo nivel de intervención

  • Información y educación sexual
  • Cambio de actitudes negativas
  • Se intervine en la mejora de la comunicación y la relación de pareja

Tercer nivel de intervención

Realizar la terapia sexual propiamente dicha donde se emplean técnicas de reducción de la ansiedad en la imaginación, desarrollo de fantasías sexuales durante el acto sexual, focalización sensorial (Masters y Johnson).

La focalización sensorial suele empezar por la fase no genital, seguida de la fase genital, fase con orgasmo (por medio de masturbación oral o manual), coito no exigente (penetración sin orgasmo) y coito exigente.

Cuarto nivel de intervención

Cuando la disfunción sexual es consecuencia de otras patologías es necesario intervenir en estos problemas antes.

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