El Test de los Laberintos de Porteus fue diseñado en 1914 por S.D. Porteus, siendo propuesto originalmente como una prueba capaz de medir la inteligencia general de una persona en términos de edades mentales.
💡 En este artículo aprenderás:
- Qué es el Test de los Laberintos de Porteus (Test TLP)
- En qué consiste el Test TLP.
- Cómo se aplica el Test TLP.
- Cómo se corrige y se puntúa el Test TLP.
Ficha técnica
| Nombre | TLP, Test de Laberintos de Porteus |
| Nombre original | Porteus Maze Test |
| Autor | Stanley D. Porteus (primera versión, 1914) |
| Procedencia | Pacific Books, Palo Alto, California |
| Qué evalúa | Capacidad de planificación: trazar mentalmente un recorrido antes de ejecutarlo |
| Aplicación | Individual |
| Duración | Unos 25 minutos |
| Materiales | Manual, cuadernos de laberintos, hoja de anotación y cronómetro |
| Puntuación | Nivel alcanzado en la serie, más registro de errores y de tiempo |
¿Qué es el Test de los Laberintos de Porteus y en qué consiste?
La prueba consiste en la resolución de laberintos ordenados en un modelo de dificultad creciente, debiendo la persona trazar con un lápiz el camino desde la entrada hasta la salida cumpliendo consignas que permiten ubicarlo entre las pruebas de funciones de planificación.
El TLP se emplea hoy como una prueba de función ejecutiva, asociada al funcionamiento de la región frontal del cerebro. Lo que mide es la planificación: la persona tiene que representarse el recorrido antes de trazarlo, y el laberinto castiga precisamente lo contrario, que es empezar a moverse y corregir sobre la marcha. Por eso permite observar errores perseverativos, es decir insistir en una vía que ya se ha comprobado que no lleva a ninguna parte.
¿Cómo se aplica el Test de los Laberintos de Porteus?
Para la administración del TLP se lleva acabo la presentación de los laberintos, enseñando las respectivas hojas y suministrándose lápiz negro a los examinados.

El test debe ser administrado en un adecuado ambiente, estrictamente con condiciones estándar de evaluación: ambiente bien iluminado, libre de ruidos y estimulación.
La aplicación del TLP no deberá ser mayor a 25 minutos por persona. Se indica al sujeto que debía realizar un trazo desde la entrada del laberinto hasta la salida, con un lápiz suministrado por el experimentador. Se le informa que este trazo debía ser realizado respetando las siguientes consignas:
- No se le permitía tocar con el trazo las paredes del laberinto.
- No debía entrar en callejones sin salida, ya que de hacerlo no tendría oportunidad de volver atrás, sino que se le entregaría una nueva copia del laberinto que estaba Realizando.
- No debe levantar el lápiz de la hoja.
- No se le permitía trazar el camino con el dedo u otro elemento a modo de ensayo del trazo. No obstante, se les indica al sujeto que priorizaran la precisión sobre la velocidad, enfatizando que no debían apresurarse más de lo que naturalmente les demandara resolver el problema planteado.
La prueba consta de 10 laberintos, teniendo los 7 primeros 2 oportunidades de resolución, mientras que los últimos 3 poseen 4 oportunidades de resolución.
Cuando el sujeto falla en la resolución de las oportunidades que cada laberinto brinda se comete un fracaso de afrontamiento. Ante los dos fracasos de afrontamiento consecutivos se suspende la ejecución de la prueba.
Corrección y puntuación del TLP
La puntuación se hace de acuerdo al Índice de Calidad Porteus (ICP). Para elaborar este índice se otorga un punto por cada nivel (laberinto) resuelto, pero cada nivel consta de 2 o de 4 oportunidades, según su dificultad, por lo que este índice otorga puntos diferenciados por como se resuelve un laberinto, si en una oportunidad, en dos o bien en tres o cuatro.

Los siete primeros niveles se puntúan de esta forma:
- Resolución en una ejecución correcta: 1 punto.
- Resolución con un error: 0,5 puntos.
- Fracaso de afrontamiento: 0 punto.
Los últimos tres niveles dividen un punto como ejecución sin errores por cuatro, que es la cantidad de oportunidades que presentan. De esta forma:
- Resolución sin errores: 1 punto.
- Resolución con un error: 0,75.
- Resolución con dos errores: 0,5
- Resolución con tres errores: 0,25
- Resolución con cuatro errores: 0 puntos.
La puntuación máxima que puede obtener un sujeto es de 10 puntos por lo que decimos que este índice se extiende de 0 a 10.
Debido a que la mayoría de los sujetos logra superar todos los laberintos, la inclusión de los errores dentro de la puntuación disminuye la asimetría de la distribución de los puntajes, asemejándose más a una distribución normal.
A fines de evaluar la influencia del tiempo se determina el tiempo promedio es decir, la media de tiempo que resulta de la división del tiempo total sobre la cantidad de laberintos afrontados. Es un indicador aproximado del promedio de tiempo por cada uno de los laberintos.
Esto solamente fue una pequeña explicación para su calificación, las indicaciones completas se encuentran en el manual de aplicación.
Para qué usó Porteus su propio test
Esto no aparece en las fichas de esta prueba y debería, porque explica de dónde viene una de las afirmaciones que se siguen repitiendo sobre ella.
Stanley D. Porteus desarrolló la primera versión en 1914, cuando dirigía una escuela especial del departamento de educación de Victoria, en Australia. En 1918 pasó al Vineland Training School de Nueva Jersey. Durante décadas usó su laberinto para construir una jerarquía racial de la inteligencia, sosteniendo que era una medida libre de influencia cultural. Aplicó la prueba a población aborigen australiana y, en los años treinta, a grupos del Kalahari, a los que atribuyó edades mentales de 7,5 años. Colaboró además con el eugenista R. J. A. Berry, y su nombre ha sido objeto de protestas en la Universidad de Hawái por ese motivo.
Hay un detalle que refuta su propia tesis desde dentro de sus datos: entre los grupos sudafricanos que evaluó, el que ya conocía un juego de laberintos puntuó por encima de todos los vecinos que no lo conocían. Una prueba cuyo resultado mejora si has jugado antes a algo parecido no es libre de cultura.
De ahí viene también la fórmula «aptitud para formarse un plan de trabajo relacionada con la adaptación social», que se repite en las fichas del TLP. En el marco de Porteus, «adaptación social» no era una observación neutra: era el puente con el que pasaba de una puntuación en un laberinto a un juicio sobre la capacidad de una persona o de un pueblo para vivir en sociedad. Ese puente no se sostiene.
Lo que sí ha sobrevivido, y por eso la prueba sigue en uso, es la idea inicial de Porteus de que anticipar mentalmente una secuencia antes de actuar es una capacidad medible y clínicamente relevante. Eso es hoy función ejecutiva, y se estudia sin las conclusiones que él le añadió.
Qué no hace el test de los Laberintos
No mide la inteligencia general ni da una edad mental. Se propuso así en 1914 y ese marco está superado: las edades mentales dejaron de usarse y una prueba de planificación no informa del nivel intelectual global. Para eso hay baterías completas, no un laberinto.
No es una prueba libre de cultura. No lo fue nunca, como muestran los propios datos de Porteus. La familiaridad previa con tareas de trazado, la escolarización y el manejo del lápiz influyen en el resultado.
No localiza una lesión. Una ejecución pobre indica dificultad de planificación, y esa dificultad puede venir de muchas partes. Es un dato para integrar en una evaluación neuropsicológica, no un diagnóstico topográfico.
Y no dice nada sobre la conducta social de nadie. La correlación que Porteus postulaba entre resolver laberintos y adaptarse socialmente es la parte de su modelo que hay que dejar fuera.
Aviso
Material de referencia académica. Este artículo describe el instrumento y su lógica de corrección de forma resumida; las indicaciones completas están en el manual, y no se reproducen aquí los laberintos ni los criterios de puntuación detallados. La evaluación neuropsicológica corresponde a un profesional cualificado.
Fuentes
- Porteus, S. D. (1915), «Mental tests for the feebleminded: a new series», Journal of Psycho-Asthenics, 19.
- Porteus, S. D. (1965), Porteus Maze Test: Fifty Years’ Application, Pacific Books.
- Krikorian, R. y Bartok, J. A. (1998), «Developmental data for the Porteus Maze Test», The Clinical Neuropsychologist, 12(3).
- Stannard, D. E., «Honoring racism: the professional life and reputation of Stanley D. Porteus», Social Process in Hawaii, 39.
El resto de instrumentos está en pruebas psicométricas.