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Depresión

A menudo, el término depresión es confuso y tiende a ser malinterpretado, ya que se utiliza con excesiva frecuencia para describir estados anímicos negativos normales, que desaparecen con facilidad o tienen un carácter transitorio.

Por ello, en este artículo queremos dar visibilidad a este trastorno que, en muchas ocasiones y como muchos otros trastornos psicológicos, queda ninguneado

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno médico mayor, con alta morbilidad, mortalidad e impacto económico. A escala mundial, se calcula que casi 300 millones de personas sufren depresión, lo que equivale a un 4,4 % de la población mundial.

La R.A.E define la depresión en una de sus acepciones, como:

«Síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos.»

R.A.E. – https://dle.rae.es/depresi%C3%B3n

La depresión clínica se considera como una condición médica que afecta el estado de ánimo, la conducta y los pensamientos. Cambia la manera en que una persona se siente, actúa y piensa. Cosas que eran fáciles y agradables, como pasar un tiempo con la familia y los amigos, leer un buen libro, ir al cine o a la playa, en este estado toman más esfuerzos y a veces son casi imposibles de realizar. Comer, dormir o mantener relaciones sexuales, pueden llegar a ser un verdadero problema.

Pero… ¿Cómo determinan los clínicos/profesionales que una persona tiene depresión? En el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM, en sus siglas en inglés); diagnostica la depresión cuando los pacientes tienen un cierto número de síntomas, durante cierto tiempo.

La persistencia, la severidad y la capacidad para interferir negativamente en la vida del individuo, son la clave que permite distinguir los síntomas clínicos de la depresión, de aquellos otros estados emocionales negativos y/o fluctuaciones emocionales, habituales, pero que no constituyen una enfermedad.

Para diagnosticar la depresión, los psiquiatras y psicólogos se basan en sus conocimientos del DSM y la entrevista clínica, también pudiendo pasar ciertas escalas para guiarse; como por ejemplo la escala de depresión de BECK. 

Los clínicos también exploran si hay algún deterioro o malestar en el funcionamiento social, ocupacional o en otras áreas importantes. La gente que sufre depresión no solo se siente triste o vacía, sino que también tiene problemas importantes para llevar un estilo de vida normal. 

La depresión es un sistema complejo, ya que sus síntomas pueden ser heterogéneos. Y algunos de los síntomas pueden ser mucho más importantes que los demás.

En concreto el DSM-5 nos dice:

Para el diagnóstico de depresión mayor, ≥ 5 de los siguientes síntomas deben haber estado presentes casi todos los días durante un período dado de 2 semanas, y uno de ellos debe ser el estado de ánimo depresivo o pérdida de interés o placer:

  • Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día
  • Marcada disminución del interés o placer en todas o casi todas las actividades la mayor parte del día
  • Aumento o pérdida significativa (> 5%) de peso, o disminución o aumento del apetito
  • Insomnio (a menudo insomnio de mantenimiento del sueño) o hipersomnia
  • Agitación o retardo psicomotor observado por otros (no informado por el mismo paciente)
  • Fatiga o pérdida de energía.
  • Sentimientos de inutilidad o de culpa excesiva o inapropiada.
  • Capacidad disminuida para pensar o concentrarse, o indecisión.
  • Pensamientos recurrentes de muerte o suicidio, intento de suicidio o un plan específico para suicidarse.

La depresión no es como una infección de orina. Cuando uno tiene una infección de orina, sus síntomas y ciertas pruebas de laboratorio, hacen saber al médico qué enfermedad tiene;  y el tratamiento farmacológico hace que todos sus síntomas desaparezcan.

Sin embargo, la depresión, como otros trastornos mentales, es más complicada. No es una enfermedad cerebral específica, tampoco existe una cura fácil, y aunque los fármacos ayudan mucho, tardan en hacer efecto, y es recomendable que apoyen también en terapia psicológica y recursos sociales.

En algún momento de nuestra vida todos hemos experimentado sentimientos de tristeza, puede que sea en el momento en el que suspendemos un examen importante, una ruptura amorosa o bien el despido de un trabajo, pero habitualmente en estos casos, estos sentimientos son de corta duración.

Otros eventos más significativos, si pueden hacernos más vulnerables padecer una depresión, como por ejemplo: la pérdida de un hijo, un divorcio o la muerte de un ser querido.

A pesar de las creencias populares y los mitos, los trastornos depresivos no son causados por una debilidad personal, un fallo de carácter o como consecuencia de una inmadurez psicológica. Una compleja combinación de factores biológicos, psicológicos y ambientales contribuye y desempeña una función determinante en la aparición, la consolidación y el desarrollo de los síntomas característicos de la depresión.

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