El complejo de Edipo positivo es el que todo el mundo conoce: deseo hacia el progenitor del sexo opuesto y rivalidad hostil hacia el del mismo sexo. El complejo de Edipo negativo, también llamado invertido o inverso, es su imagen especular: amor hacia el progenitor del mismo sexo y rivalidad hacia el del sexo opuesto.
Freud sostuvo que los dos están presentes en todo el mundo, en distinta proporción. A esa coexistencia la llamó complejo de Edipo completo, y la formuló en El yo y el ello (1923). Es la parte que suele faltar cuando se explica el Edipo, y es la que hace inteligible el resto.
Los dos en una tabla
| Complejo de Edipo positivo | Complejo de Edipo negativo (invertido, inverso) | |
|---|---|---|
| Deseo dirigido a | Progenitor del sexo opuesto | Progenitor del mismo sexo |
| Rivalidad con | Progenitor del mismo sexo | Progenitor del sexo opuesto |
| En un niño | Desea a la madre, rivaliza con el padre | Desea al padre, rivaliza con la madre |
| En una niña | Desea al padre, rivaliza con la madre | Desea a la madre, rivaliza con el padre |
| Identificación resultante | Con el progenitor del mismo sexo | Con el del sexo opuesto |
Los términos negativo, invertido e inverso designan lo mismo. «Negativo» es el término de Freud y el que aparece en la literatura técnica; «invertido» e «inverso» circulan en manuales y apuntes.
El complejo completo
Freud lo dice sin rodeos en El yo y el ello: el complejo de Edipo del niño es doble, activo y pasivo, y responde a la bisexualidad originaria. No hay un Edipo positivo en unos y negativo en otros; hay una mezcla de ambos en cada persona, con un peso distinto en cada caso.
De esa proporción depende algo concreto: con qué progenitor se identifica finalmente el sujeto y cómo se constituye su superyó. Freud sitúa aquí, en la resolución del Edipo completo, el origen del superyó como heredero del complejo.
Cómo funciona el positivo
El deseo erótico no nace en la fase edípica. Nace antes, en las vicisitudes de la excitación sexual dentro de la relación preedípica entre la madre y el bebé, y culmina en la etapa edípica, cuando los impulsos genitales se dirigen al progenitor del sexo opuesto.
A la vez se activa una ambivalencia intensa hacia el progenitor del mismo sexo: rivalidad, hostilidad y deseos inconscientes de eliminarlo. Y esos deseos tienen su contracara, que es el miedo a la represalia: la angustia de castración, con sus fantasías inconscientes de amenaza y castigo.
Ese es el motor de la resolución. El niño renuncia al deseo prohibido por miedo a la represalia, y en lugar de eliminar al rival se identifica con él.
Cómo funciona el negativo
Aquí Freud propone una lectura defensiva: el Edipo negativo funciona como defensa contra la angustia de castración activada por el positivo. Si rivalizar con el padre expone a la castración, someterse amorosamente a él la desactiva. Es lo que se ha llamado una sumisión defensiva.
Dos precisiones que se pierden al resumir:
- Esa no es su única raíz. Freud la señala como un motivo importante pero no exclusivo. La otra raíz es la bisexualidad preedípica, es decir, que la disposición a investir libidinalmente a ambos progenitores es anterior al conflicto.
- No es una teoría de la orientación sexual. El Edipo negativo describe una posición inconsciente en la infancia, presente en todo el mundo, no un pronóstico sobre la vida adulta de nadie. Leerlo así es un error de nivel: se confunde una constelación fantasmática con una identidad. El propio psicoanálisis contemporáneo ha revisado a fondo esta zona de la teoría, y las asociaciones profesionales, incluida la APA, han descartado desde hace décadas cualquier lectura patologizante de la homosexualidad.
Para qué sirve la distinción: el amor de transferencia
La utilidad clínica de todo esto se ve en la transferencia. La teoría del Edipo explicaba el apego intenso del paciente al analista como objeto ideal, inaccesible y prohibido, y con ello iluminó la naturaleza del amor de transferencia.
Freud se sorprendió de la intensidad y la violencia de ese fenómeno y de su parecido inequívoco con el enamoramiento. De ahí sacó una conclusión que va más allá del diván: la búsqueda inconsciente del objeto edípico forma parte de toda relación amorosa normal, y aporta la corriente subterránea de anhelo e idealización del objeto amado. La distinción positivo/negativo permite entender por qué esa corriente se dirige a veces hacia donde el discurso consciente del paciente no esperaba.
Errores frecuentes
«Complejo de Electra» no es el término de Freud. Lo propuso Jung para la versión femenina del Edipo y Freud lo rechazó expresamente, porque para él el proceso no es simétrico en niños y niñas. En un examen de psicoanálisis, atribuirlo a Freud es un error.
El Edipo negativo no es «el Edipo de las niñas». Es un error muy extendido. En una niña, el Edipo positivo es el deseo hacia el padre; el negativo es el deseo hacia la madre. La polaridad se define por el sexo del objeto de deseo, no por el sexo del sujeto.
No se resuelve reprimiendo el deseo, sino identificándose. La salida del complejo es la identificación con el rival y la formación del superyó, no la simple desaparición del deseo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el complejo de Edipo negativo?
El amor sexual hacia el progenitor del mismo sexo, con rivalidad y agresión hacia el del sexo opuesto. Es la imagen especular del positivo. Freud lo describió también como invertido o inverso, que son los términos que verás en muchos manuales.
¿Es lo mismo Edipo negativo, invertido e inverso?
Sí, son sinónimos. «Negativo» es el término de Freud y el que aparece en la literatura técnica; «invertido» e «inverso» circulan sobre todo en apuntes y manuales de habla hispana.
¿Qué es el complejo de Edipo completo?
La coexistencia del positivo y el negativo en la misma persona, con distinto peso en cada caso. Freud lo formuló en El yo y el ello (1923) y lo atribuyó a la bisexualidad originaria. No hay un Edipo positivo en unos y negativo en otros: hay una mezcla en todos.
¿El Edipo negativo es el de las niñas?
No, y es un error muy extendido. La polaridad se define por el sexo del objeto de deseo, no por el del sujeto. En una niña, el positivo es el deseo hacia el padre y el negativo el deseo hacia la madre.
¿El complejo de Electra es de Freud?
No. Lo propuso Jung para la versión femenina y Freud lo rechazó expresamente, porque para él el proceso no es simétrico en niños y niñas. Atribuírselo a Freud es un fallo habitual en los exámenes.
¿Cómo se resuelve el complejo de Edipo?
No por represión del deseo sin más, sino por identificación con el rival. De esa salida procede el superyó, que Freud describió como heredero del complejo. El recorrido completo está en desarrollo de la personalidad del niño.
El complejo toma su nombre de la tragedia de Sófocles, y merece la pena ver qué dice el mito y qué añadió Freud: está en la historia de Edipo Rey. El resto de conceptos del silo está en psicoanálisis.
Fuentes
- Freud, S. (1923), El yo y el ello, en Obras completas, vol. XIX, Amorrortu.
- Freud, S. (1924), La disolución del complejo de Edipo, en Obras completas, vol. XIX, Amorrortu.
- Freud, S. (1905), Tres ensayos de teoría sexual, en Obras completas, vol. VII, Amorrortu.
- Laplanche, J. y Pontalis, J.-B. (1967), Diccionario de psicoanálisis, entrada «complejo de Edipo», Labor.