La represión en Freud: primaria, secundaria y el retorno de lo reprimido

La represión es el mecanismo por el cual el yo mantiene fuera de la conciencia representaciones ligadas a una pulsión cuya satisfacción resultaría inaceptable. Es el mecanismo de defensa central del psicoanálisis y aquel del que Freud extrajo el concepto de inconsciente.

Su rasgo decisivo es este: lo reprimido no desaparece ni pierde su energía. Sigue actuando desde el inconsciente y presiona por volver. De ahí que el síntoma ocupe el lugar del impulso reprimido, y que la represión sea lo que lo vuelve patógeno.

Los dos tiempos de la represión

Freud la describe en La represión (1915) como un proceso en dos momentos, y esta es la parte que suele faltar en los resúmenes.

Represión primaria (Urverdrängung). Es un primer momento fundacional en el que a una representación se le niega el acceso a la conciencia. No es que algo consciente sea expulsado: nunca llegó a serlo. Con ella se constituye el núcleo del inconsciente, y ese núcleo ejerce después una atracción sobre todo lo que se le asocie.

Represión propiamente dicha o secundaria (Nachdrängen). Es la que se produce después, sobre contenidos que sí podrían acceder a la conciencia. Actúa por dos fuerzas a la vez: el empuje del yo, que rechaza la representación, y la atracción que ejerce sobre ella lo ya reprimido en el primer tiempo.

Es una distinción con consecuencia práctica: explica por qué la represión no se levanta simplemente informando al paciente de lo que le pasa. Hay una parte que nunca fue consciente y que no puede recordarse, solo construirse.

El retorno de lo reprimido

La represión no es un acto único, sino un gasto continuo de energía. Exige una contracatexis permanente, y basta que esa fuerza afloje para que lo reprimido vuelva.

Vuelve deformado, no tal cual. Los sustitutos son precisamente el material del que se ocupa el psicoanálisis: los síntomas, los sueños, los lapsus, los olvidos, los actos fallidos. Por eso el objetivo de la terapia analítica se formuló como hacer consciente lo inconsciente.

Cómo funciona: el caso Juanito

Con la represión se produce un divorcio entre el afecto y la representación, y el caso de Juanito, el niño de cinco años con fobia a los caballos, es el ejemplo canónico.

La pregunta es por qué un niño siente una angustia desmedida ante un animal que a otros niños les resulta atractivo. La respuesta solo se sostiene si se admite el origen inconsciente:

  1. La representación angustiante original es el padre.
  2. La represión separa esa representación del afecto que la acompañaba.
  3. La representación del padre queda apartada de la conciencia.
  4. El afecto, la angustia, queda suelto y se enlaza con una representación sustitutiva: el caballo.
  5. La fobia es el resultado visible de esa operación.

Lo que se ve, el miedo al caballo, es un producto. Lo que lo produce no está disponible para la conciencia del niño.

Represión y otros mecanismos

Se confunde a menudo con mecanismos vecinos, y no son lo mismo:

MecanismoQué haceDiferencia con la represión
RepresiónAparta de la conciencia una representación ligada a una pulsiónEl contenido queda inconsciente y sigue actuando
Negación (Verneinung)Se admite un contenido bajo forma negada: «no es mi madre»El contenido llega a la conciencia, pero negado
Denegación (Verleugnung)Se rechaza el reconocimiento de una percepción de la realidad exteriorOpera sobre la percepción, no sobre la pulsión
SupresiónApartar deliberadamente un pensamientoEs consciente y voluntaria; la represión no

La negación merece atención porque es la que más se confunde. En el ejemplo clásico, el paciente dice de una figura de su sueño «seguramente a mi madre no». Ahí el contenido reprimido está asomando: la fórmula equivale a «sé que es mi madre, pero todavía puedo negarlo». Freud señaló que la negación es ya un modo de tomar nota de lo reprimido, un levantamiento parcial de la represión que no implica aceptarlo.

Por qué la represión funda el inconsciente

Este es el punto en que el concepto deja de ser un mecanismo entre otros. Freud llegó al inconsciente investigando la represión, no al revés. Si hay contenidos que producen efectos sobre la conducta, los sueños y los síntomas sin estar disponibles para la conciencia, es que existe un sistema psíquico distinto del consciente y del preconsciente, con sus propias reglas.

De ahí que la represión suela definirse en dos sentidos complementarios:

  • Como el mecanismo que mantiene alejadas de la conciencia huellas que se inscribieron antes de que el niño dispusiera de lenguaje, y que por tanto no son recordables en sentido estricto.
  • Como el mecanismo de defensa que mantiene fuera de la conciencia materiales psíquicos que producirían dolor, angustia o displacer si fueran recordados.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la represión como mecanismo de defensa?

El mecanismo por el cual el yo mantiene fuera de la conciencia representaciones ligadas a una pulsión cuya satisfacción resultaría inaceptable. Lo reprimido no desaparece: conserva su energía y sigue produciendo efectos desde el inconsciente.

¿Puedes dar ejemplos de represión?

La fobia de Juanito a los caballos, donde el afecto se desprende de la representación del padre y se enlaza con un sustituto. O sentir una pena desbordante por la muerte de una mascota sin haberla sentido ante la pérdida de la madre: el afecto reprimido reaparece donde puede. Los síntomas, los lapsus y los olvidos funcionan igual.

¿Cuál es la diferencia entre represión primaria y secundaria?

En la primaria se le niega el acceso a la conciencia a una representación que nunca llegó a ser consciente, y con ella se constituye el núcleo del inconsciente. La secundaria actúa después sobre contenidos que sí podrían acceder, empujados por el yo y atraídos por lo ya reprimido.

¿Qué diferencia hay entre represión y negación?

En la represión el contenido queda inconsciente. En la negación sí llega a la conciencia, pero bajo forma negada: «seguramente a mi madre no». Freud señaló que negar es ya tomar nota de lo reprimido, un levantamiento parcial que no implica aceptarlo.

¿Es lo mismo reprimir que suprimir?

No. La supresión es apartar un pensamiento de forma consciente y voluntaria. La represión no se decide ni se recuerda haber hecho.

¿Qué es el retorno de lo reprimido?

Que lo reprimido vuelve, deformado, en cuanto la fuerza que lo mantenía apartado afloja. La represión no es un acto único sino un gasto continuo de energía. Sus productos son los síntomas, los sueños y los actos fallidos.

La represión es uno de los mecanismos de defensa, y no funciona sola. El catálogo completo está en los nueve mecanismos de defensa de Anna Freud, y el sistema psíquico en el que operan, en las tópicas freudianas y el aparato psíquico.

Fuentes

  • Freud, S. (1915), La represión, en Obras completas, vol. XIV, Amorrortu.
  • Freud, S. (1915), Lo inconsciente, en Obras completas, vol. XIV, Amorrortu.
  • Freud, S. (1909), Análisis de la fobia de un niño de cinco años, en Obras completas, vol. X, Amorrortu.
  • Freud, S. (1925), La negación, en Obras completas, vol. XIX, Amorrortu.
  • Laplanche, J. y Pontalis, J.-B. (1967), Diccionario de psicoanálisis, entradas «represión» y «represión primaria», Labor.