Estrategias terapéuticas Gestalt según el bloqueo del ciclo de la experiencia

En terapia Gestalt, la estrategia no se elige por el diagnóstico sino por dónde se interrumpe el ciclo de la experiencia. Cada bloqueo tiene una intervención que le corresponde, y ese emparejamiento entre autointerrupción y estrategia es lo que organiza este artículo.

El modelo que se expone es el desarrollado por Héctor Salama y el Centro Gestalt de México, que asigna una estrategia a cada fase bloqueada del ciclo. No es la terapia Gestalt en general: es una sistematización concreta dentro de ella, y conviene saberlo al citarla.

Antes de elegir una estrategia

Ninguna intervención se decide solo por el bloqueo detectado. El terapeuta valora también el número de sesiones disponible, la edad, la cultura y el sexo del paciente, el tipo de paciente y, en este modelo, las puntuaciones obtenidas en el Test de Psicodiagnóstico Gestalt de Salama, que es el instrumento con el que se identifican los bloqueos.

Todo esto se aplica dentro de la relación persona a persona, que en Gestalt no es el marco donde ocurre la técnica sino el instrumento principal. Una estrategia aplicada fuera de una relación construida no es una intervención Gestalt, es un ejercicio.

Las ocho autointerrupciones y su estrategia

1. Desensibilización

La persona bloquea su sensibilidad a las sensaciones, tanto del medio externo como del interno. Al perder el contacto sensorial, se refuerza la intelectualización: explica racionalmente lo que no siente.

Estrategia. Facilitar el contacto con las zonas de relación mediante el procedimiento de completar la frase «ahora me doy cuenta de…», atendiendo por separado a cada una de las tres zonas. Los ejercicios de sensibilización son los apropiados para desbloquearla.

2. Proyección

Atribuir a otros o a las situaciones lo que es propio. Con ello la persona no asume responsabilidad sobre sus actos, pensamientos o emociones.

Estrategia. Facilitar la reidentificación mediante el trabajo con sillas, y pedir que asuma la responsabilidad de cada palabra o acción. Se trata de fortalecer el self a través de un yo más firme.

3. Introyección

La persona sostiene conductas distónicas con su yo: está llena de «debeísmos» con los que no está de acuerdo aunque los obedezca.

Estrategia. Trabajar con polaridades, sillas, diálogo externo, mitos, refranes, proverbios y cuentos. El objetivo es abrir un proceso creativo que le permita proponer modelos más acordes con su realidad actual y liberar la energía atrapada en repeticiones estériles.

4. Retroflexión

Hacerse a sí mismo, en términos agresivos, lo que le gustaría hacer a otro. La energía se descarga sobre el propio self, y de ahí las somatizaciones y las conductas de autotortura: insomnio, dolores de cabeza, molestias digestivas.

Estrategia. Facilitar la descarga energética sobre un objeto neutro que simbolice la figura o la situación temida. Para ello es importante localizar antes los introyectos que sostienen la prohibición de dirigir esa energía hacia fuera.

5. Deflexión

Evitar el contacto una vez iniciada la acción que tendería a cerrar la gestalt. La persona empieza y se desvía.

Estrategia. Enfrentar y confrontar, manejar fantasías fluidas, hacer diálogo externo, cambio de roles y aclarar la figura o el fondo cuando están confusos.

6. Confluencia

Perder los propios límites del yo para obtener aceptación o reconocimiento del otro.

Estrategia. Facilitar la diferenciación individual e invitar a expresar lo que hasta entonces no se había atrevido a decir. Favorecer la separación del self respecto del ambiente.

7. Fijación

Quedarse con asuntos truncos que siguen rondando. Aquí interfieren dos obstáculos de signo contrario: la obsesión o compulsión, que es la necesidad rígida de completar el asunto inconcluso y rigidifica la configuración figura-fondo; y la mentalidad lábil, cuyo foco fluctúa tanto que no da ocasión a experimentar lo que ocurre ni a cerrarlo.

Estrategia. Buscar figuras alternativas y anclajes en fantasías, y facilitar el sentido del comportamiento para que el proceso no quede a medio camino. El sentido de identidad se desarrolla completando las pequeñas secuencias de la propia vida.

8. Retención

Interrumpir la continuidad del ciclo por no saber cuándo una secuencia está completa. Si se precipita el despegue, se aborta la continuidad entre un movimiento y el siguiente; si se retarda, se interrumpe igualmente.

Estrategia. Trabajar polaridades, exageración y autoestima, y sobre todo enseñar la diferencia entre sostener una experiencia hasta el final (staying with) y estancarse en ella (hanging on), tratando de sacar algo más de una situación ya agotada. Quedarse con lo que nutre y soltar lo tóxico.

Por qué el criterio es el ciclo y no el síntoma

Fluir es la condición básica de la experiencia. Si cada experiencia alcanza lo que persigue, se disipa hacia el fondo y deja paso a la siguiente que tenga fuerza para irrumpir en primer plano. Donde ese movimiento se interrumpe o se detiene, la vida se vuelve torpe, inconexa o vacía.

De ahí que la pregunta clínica no sea qué le pasa a la persona, sino en qué punto del ciclo se detiene y con qué maniobra. Dos personas con la misma queja pueden estar bloqueadas en fases distintas, y en ese caso la misma técnica ayuda a una y no hace nada por la otra.

Advertencias

Este es un modelo dentro de la Gestalt, no la Gestalt entera. Las cinco autointerrupciones clásicas descritas por Perls y sus colaboradores son proyección, introyección, retroflexión, deflexión y confluencia. Desensibilización, fijación y retención pertenecen a la sistematización de Salama. Al citarlas en un trabajo académico conviene atribuirlas correctamente.

Estas estrategias no se aplican por lectura. El propio autor lo señala: su manejo requiere entrenamiento académico previo y supervisado, profesional y ético. Provocar una descarga emocional o confrontar una defensa sin formación ni encuadre puede dejar a la persona peor de como llegó.

El apoyo empírico de la terapia Gestalt es limitado en comparación con el de los tratamientos cognitivo-conductuales. Existen estudios favorables, pero el volumen de ensayos controlados es pequeño. Es información que un estudiante debe tener al valorar el modelo.

Aviso

Material de referencia académica dirigido a estudiantes y profesionales. Este artículo describe intervenciones psicoterapéuticas y no es una guía de autoayuda ni sustituye la formación supervisada. La psicoterapia corresponde a profesionales cualificados.

Fuentes

  • Salama, H. (2008), Gestalt de persona a persona, 4.ª edición, Alfaomega, México.
  • Salama, H. (2012), Gestalt 2.0. Actualización en psicoterapia Gestalt, Alfaomega, México.
  • Perls, F., Hefferline, R. y Goodman, P. (1951), Gestalt Therapy: Excitement and Growth in the Human Personality, Julian Press.
  • Polster, E. y Polster, M. (1973), Gestalt Therapy Integrated, Brunner/Mazel.