Las reglas y los juegos de la terapia Gestalt, de Levitsky y Perls

Levitsky y Perls (1970) ordenaron en un mismo trabajo las dos herramientas con las que se conduce una sesión de terapia Gestalt: unas reglas, que fijan cómo se habla dentro de la sesión, y unos juegos, que son los ejercicios que el terapeuta propone. Las reglas se explican al principio del tratamiento y se recuerdan cuando hace falta; los juegos se eligen según lo que aparezca.

El más conocido de esos juegos es el del diálogo, que se popularizó con el nombre de silla vacía: el paciente representa dos partes de sí mismo y las hace conversar.

Reglas de la Terapia Gestalt

Levitsky y Perls reunieron las reglas de la terapia gestáltica de la siguiente manera:

  • El principio del ahora: el sujeto debe usar siempre el presente, aunque hable de pasado o futuro.
  • Utilización del “yo-tu”: los mensajes deben ser enviados directamente, sin referencias impersonales, sin ambigüedades
  • Utilización del Yo: empleando lenguaje corporal la persona se autorresponsabiliza. Así en vez de decir “mi cara se sonroja” dice “yo me sonrojo”
  • Sustitución de nombres por verbos y uso de imperativos: así la persona se vuelve más asertiva
  • Utilización del “darse cuenta continuo”: en vez del “por qué” se utiliza el “como”, el “que»
  • No criticar: no hablar de personas que no están presentes.
  • Reformular: pedir al paciente que convierta sus preguntas en afirmaciones. Estas reglas se dan al comienzo de la terapia y de vez en cuando se recuerdan en el transcurso de la misma.

Los juegos de la terapia Gestalt

  • Juego del dialogo: el paciente representa dos partes distintas de su personalidad y realiza un dialogo entre ellas. Por ejemplo: La parte agresiva contra la pasiva, la masculina contra la femenina.
  • Juego de rondas: el paciente toma una afirmación general y la extiende a cada uno de los participantes del grupo de modo individual y añadiendo lo que crea necesario.
  • Exageración de síntomas: de esa manera el paciente puede tomar conciencia de los mecanismos y tácticas que torpemente utiliza para defender su desadaptación.  – Me hago responsable: se le sugiere al paciente que al terminar cada frase o cada manifestación de ideas o sentimientos, diga “y me hago responsable de esto”
  • Nivel de contacto y huida: se respeta el ritmo de cada persona, por eso alguien puede retirarse del grupo dejándose llevar por escenas y fantasías, pero luego debe volver al “aquí y al ahora”.
  • Roles opuestos: se le pide al paciente que represente el papel opuesto a su conducta manifiesta; por ejemplo: ser activo en un lugar de ser pasivo. Así puede tener contacto con aspectos del subconsciente.
  • Tengo un secreto: cada persona piensa en un secreto personal que lo hace sentir culpable, y sin descubrirlo, imagina cómo reaccionarían los demás ante su manifestación.
  • Representar la proyección: se le pide a la persona que represente el papel de la persona a la cual iba dirigida la proyección.

La teoría de la Gestalt apareció como una alternativa de las dos grandes escuelas psicológicas: psicoanálisis y conductismo. La mayoría de sus principios sobre la percepción fueron aceptados por la psicología general pero la crítica más grande que tiene es que la teoría Gestalt roza el “mentalismo”, esto implica aceptar constructos y supuestos que no se pueden comprobar de manera científica.

En cuanto a la Terapia Gestalt, la misma vida de su fundador, Perls, fue una contradicción que no refuerza los fundamentos teóricos que él inicio. Algunos afirman que dicha terapia no cuenta con un marco teórico coherente, sino que se limita a un conjunto de ejercicios terapéuticos, y, al máximo, a una teoría ecléctica con aplicación práctica. Sin embargo, nadie ha podido comprobar experimentalmente, si es o no verdad que la terapia gestáltica sea eficiente de manera individual.

Fuente

  • Levitsky, A. y Perls, F. (1970), «The rules and games of Gestalt therapy», en Fagan, J. y Shepherd, I. (eds.), Gestalt Therapy Now.