James McKeen Cattell (1860-1944) fue el psicólogo estadounidense que acuñó el término «test mental» en 1890 y el primero en proponer que la inteligencia se evaluara con una batería de pruebas, no con una sola medida. Se formó con Wundt en Leipzig y con Galton en Cambridge, y llevó a la Universidad de Columbia la idea de que las capacidades mentales podían medirse igual que se mide el tiempo de reacción.
Su batería falló. En 1901 se demostró que sus pruebas no predecían nada del rendimiento académico, y el enfoque se abandonó. Pero el vocabulario, el método de la batería y la infraestructura editorial que montó siguen siendo los de la psicometría actual.
No lo confundas con Raymond B. Cattell
Son dos psicólogos distintos, sin parentesco, y la confusión está detrás de buena parte de las búsquedas de «Cattell psicometría».
| James McKeen Cattell | Raymond B. Cattell | |
|---|---|---|
| Fechas | 1860-1944 | 1905-1998 |
| Origen | Estados Unidos | Reino Unido, después Estados Unidos |
| Aportación | El término «test mental», la idea de batería, la institucionalización de la psicología | El 16PF y la distinción entre inteligencia fluida y cristalizada |
| Método | Medidas sensoriales y motoras | Análisis factorial |
Si buscas el cuestionario de personalidad de 16 factores, el autor es Raymond. Si buscas el origen del término «test», es James McKeen.
Ficha biográfica
| Nombre completo | James McKeen Cattell |
| Nacimiento y muerte | Easton (Pensilvania), 1860 – Lancaster (Pensilvania), 1944 |
| Maestros | Wilhelm Wundt (Leipzig) y Francis Galton (Cambridge) |
| Doctorado | Leipzig, 1886, sobre diferencias individuales en el tiempo de reacción |
| Cátedra | Universidad de Pensilvania y, desde 1891, Universidad de Columbia |
| Aportación central | Acuña «mental test» (1890) y propone la evaluación por baterías |
| Legado editorial | Psychological Review (1894), la revista Science y la Psychological Corporation (1921) |
De Wundt a Galton: dos formaciones que chocan
Cattell hizo su doctorado en Leipzig con Wundt, y de ahí salió con el método experimental y con el interés por el tiempo de reacción. Sus trabajos de 1886 en la revista Mind sobre el tiempo que consumen las operaciones cerebrales son de esa etapa.
Dos años después, en Cambridge, trató a Galton. Y ahí se le añadió lo que a Wundt no le interesaba: las diferencias individuales. Wundt buscaba las leyes generales de la mente y trataba la variación entre sujetos como ruido. Galton la trataba como el objeto de estudio.
Cattell se quedó con el laboratorio de uno y la pregunta del otro. Rechazó la introspección como vía de acceso a lo psicológico y defendió medir la ejecución del sujeto sin atribuirle procesos internos que no se observan. Esa postura es la que hace que la psicometría nazca midiendo lo que se puede cronometrar.
Las diez pruebas mentales de 1890
En 1890 publicó en Mind el artículo «Mental Tests and Measurements», con un apéndice del propio Galton. Ahí aparece por primera vez el término y ahí describe las diez pruebas que aplicaba cada año a los estudiantes de Columbia:
- Fuerza de presión de la mano, medida con dinamómetro.
- Rapidez del movimiento de la mano en un recorrido de 50 cm.
- Umbral táctil de dos puntos: distancia mínima a la que dos contactos se siguen percibiendo separados.
- Presión necesaria para que el contacto en la frente pase a sentirse como dolor.
- Diferencia mínima perceptible entre pesos.
- Tiempo de reacción ante un sonido.
- Tiempo empleado en nombrar colores.
- Bisección de una línea de 50 cm.
- Estimación de un intervalo de 10 segundos.
- Número de letras repetidas correctamente tras escucharlas una sola vez.
Léelas seguidas y verás el problema: nueve de las diez son medidas sensoriales, motoras o de tiempo. Solo la última se parece a lo que hoy llamaríamos una tarea cognitiva. Cattell heredó de Galton el supuesto de que la capacidad intelectual se puede inferir de la agudeza de los procesos elementales, y ese supuesto es el que se vino abajo.
Wissler, 1901: el estudio que tumbó el programa
Clark Wissler, discípulo de Cattell, hizo lo que nadie había hecho: comprobarlo. Cruzó las puntuaciones de las pruebas mentales de unos 300 estudiantes de Columbia y del Barnard College con sus calificaciones académicas y publicó el resultado en 1901 en Psychological Review, con el título «The Correlation of Mental and Physical Tests».
Las correlaciones eran prácticamente nulas, y en algunas pruebas negativas. Peor aún: las pruebas tampoco correlacionaban bien entre sí, lo que dejaba sin sostén la idea de que midieran una capacidad común.
El programa se abandonó. Cuatro años después, en Francia, Alfred Binet resolvió el problema por el camino contrario: en vez de medir procesos elementales, midió directamente tareas complejas de juicio, comprensión y razonamiento, del tipo de las que la escuela exige. La primera prueba psicométrica de la historia sale de ahí, y con ella la línea que llega hasta los tests de inteligencia actuales.
Lo que la historia estándar deja fuera
El relato «Cattell se equivocó, Binet acertó» es cómodo, pero incompleto en dos puntos.
El estudio de Wissler tenía defectos serios. Trabajó con estudiantes de Columbia, un grupo ya seleccionado por capacidad: la restricción del rango reduce cualquier correlación, a veces hasta hacerla desaparecer. Además, muchas medidas se tomaron una sola vez, con fiabilidad baja, y una medida poco fiable no puede correlacionar alto con nada. El resultado fue correcto para aquellos datos y se generalizó más de la cuenta.
La idea volvió, corregida. Desde los años ochenta, la investigación sobre tareas cognitivas elementales, tiempo de reacción y tiempo de inspección ha encontrado correlaciones moderadas y consistentes con las medidas de inteligencia general, del orden de 0,30 a 0,50 según la tarea y el diseño (Deary, 2000; Jensen, 2006). No es lo que Galton esperaba, pero tampoco es cero.
Lo que falló en 1890 no fue la intuición de que la velocidad de procesamiento tiene algo que ver con la inteligencia. Fue el instrumental: dinamómetros y umbrales táctiles no capturan esa velocidad, y la estadística de la época no permitía saberlo.
El legado que no se ve en los manuales
La aportación de Cattell que más sigue pesando no es una prueba, es una infraestructura.
La idea de batería. Fue el primero en sostener que una sola medida no basta y que hay que aplicar un conjunto de pruebas al mismo sujeto. Todas las escalas de inteligencia posteriores, de Wechsler en adelante, son baterías.
Las revistas. Fundó Psychological Review en 1894 y compró la revista Science, que dirigió durante décadas y convirtió en el órgano de la ciencia estadounidense.
La Psychological Corporation. La creó en 1921 para llevar la psicología aplicada fuera del laboratorio. Es la casa que acabaría publicando las escalas Wechsler y, tras sucesivas absorciones, uno de los antecesores directos de las grandes editoriales de tests actuales. El negocio de la evaluación psicológica empieza ahí.
El precio de sus posiciones. Columbia lo expulsó en 1917 por su oposición pública al reclutamiento obligatorio durante la Primera Guerra Mundial. Litigó, ganó una indemnización y no volvió a la universidad.
Preguntas frecuentes
¿Quién fue James McKeen Cattell?
Un psicólogo estadounidense (1860-1944) que se formó con Wundt en Leipzig y con Galton en Cambridge, acuñó el término «test mental» en 1890 y fue el primero en proponer que la inteligencia se evaluara con una batería de pruebas. Fundó Psychological Review, dirigió la revista Science y creó la Psychological Corporation.
¿Qué aportó Cattell a la psicometría?
Tres cosas que siguen en pie: el vocabulario («test mental»), la idea de batería frente a la medida única, y la infraestructura editorial y comercial que convirtió la evaluación psicológica en una actividad profesional. Su batería concreta, en cambio, fracasó.
¿Cuáles fueron las primeras pruebas mentales?
Diez pruebas que aplicaba anualmente a estudiantes de Columbia: fuerza de presión, rapidez de movimiento, umbral táctil de dos puntos, umbral de dolor, diferencia mínima entre pesos, tiempo de reacción a un sonido, tiempo para nombrar colores, bisección de una línea, estimación de diez segundos y memoria de letras. Nueve de las diez son medidas sensoriales o motoras.
¿Por qué fracasaron las pruebas mentales de Cattell?
Porque no predecían nada. En 1901, Clark Wissler cruzó sus puntuaciones con las calificaciones académicas de unos 300 estudiantes y encontró correlaciones prácticamente nulas. El supuesto de Galton, que la capacidad intelectual podía inferirse de procesos elementales, no se sostuvo con aquel instrumental.
¿Es el mismo Cattell del 16PF?
No. El 16PF y la distinción entre inteligencia fluida y cristalizada son de Raymond B. Cattell (1905-1998), sin parentesco con James McKeen. Es la confusión más frecuente al estudiar historia de la psicometría.
¿Qué relación tiene con Binet?
Ninguna directa, pero son las dos mitades de la misma historia. Tras el fracaso de las medidas elementales, Binet resolvió el problema en 1905 por el camino contrario: midiendo tareas complejas de juicio y razonamiento. De ahí sale la primera prueba psicométrica y la línea que llega hasta los tests de inteligencia actuales.
La batería que Cattell imaginó no funcionó, pero el formato sí: todas las escalas posteriores son baterías. Las fichas de cada una de ellas están en pruebas psicométricas.
Fuentes
- Cattell, J. M. (1890), «Mental Tests and Measurements», Mind, 15, 373-381.
- Wissler, C. (1901), «The Correlation of Mental and Physical Tests», Psychological Review Monograph Supplements, 3(6).
- Aragón Borja, L. E. (2011), Evaluación psicológica: historia, fundamentos teórico-conceptuales y psicometría, El Manual Moderno, México.
- Deary, I. J. (2000), Looking Down on Human Intelligence: From Psychometrics to the Brain, Oxford University Press.
- Jensen, A. R. (2006), Clocking the Mind: Mental Chronometry and Individual Differences, Elsevier.