Harry Stack Sullivan describió siete etapas, o épocas, en el desarrollo de la personalidad. Su tesis es que la personalidad no se forma dentro de la persona, sino en sus relaciones con los demás: cada etapa se abre cuando aparece una necesidad interpersonal nueva y se cierra cuando esa necesidad queda satisfecha o sustituida por otra.
Eso tiene una consecuencia práctica que conviene saber antes de leer la lista. Sullivan no delimitó las etapas por edades, sino por esas transiciones. Las edades son aproximaciones que él mismo daba con reservas, y por eso los manuales las citan con cifras distintas: encontrarás la etapa juvenil de 5 a 8 años y medio en uno y de 6 a 11 en otro. Si estás estudiando para un examen, usa las de tu manual. Si estás entendiendo la teoría, quédate con las transiciones, que son lo estable.
Lo que hay que entender antes: el sistema del self y la ansiedad
Para Sullivan, el motor del desarrollo es la ansiedad, y la ansiedad es interpersonal: se transmite del cuidador al niño. El bebé no teme un peligro concreto, capta la tensión de quien lo cuida.
Frente a eso, el niño construye el sistema del self, un conjunto de estrategias para evitar la ansiedad y proteger la propia estima. Es útil y a la vez limita: el sistema del self tiende a rechazar cualquier experiencia que no encaje con la imagen que ya sostiene, aunque sea una experiencia buena.
De ahí sus tres personificaciones, que son las imágenes que el niño se forma de sí mismo según la respuesta que recibe:
- El «yo bueno», con las experiencias que despertaron aprobación y ternura.
- El «yo malo», con las que despertaron ansiedad en el cuidador y por tanto en él.
- El «no yo», con las que produjeron una ansiedad tan intensa que quedaron disociadas y resultan ajenas.
Y sus tres modos de experiencia, que son la clave para leer la lista de etapas, porque Sullivan la usa constantemente:
| Modo | En qué consiste |
|---|---|
| Prototáxico | Sensaciones sueltas, sin antes ni después. El mundo del recién nacido |
| Paratáxico | Se conectan hechos que solo coincidieron en el tiempo, y se toma esa coincidencia por causa |
| Sintáxico | Símbolos de significado compartido, sobre todo el lenguaje, que permiten validar la experiencia con otros |
Las distorsiones paratáxicas no desaparecen con la infancia. Reaparecen cada vez que alguien reacciona ante una persona presente como reaccionaba ante otra del pasado, y son el material del que Sullivan hizo su forma de entender la ansiedad y la relación terapéutica.
Las 7 etapas del desarrollo de Sullivan
1. Infancia
Desde el nacimiento hasta la aparición del lenguaje articulado. La zona corporal principal es la boca y la experiencia interpersonal decisiva es la alimentación, con la que el bebé aprende que su tensión se alivia gracias a otro.
Aquí se forman las primeras personificaciones: la «madre buena» que reduce la tensión y la «madre mala» que la produce, que al principio son dos figuras y solo después se reconocen como una. La experiencia es prototáxica y va haciéndose paratáxica.
2. Niñez
Desde el lenguaje hasta la necesidad de compañeros de juego. El lenguaje cambia todo, porque permite empezar a validar con otros lo que uno experimenta y abre el paso hacia el modo sintáxico.
Es la etapa de las dramatizaciones y de los compañeros imaginarios, que no son un síntoma sino un ensayo de relación. Y es donde Sullivan sitúa la transformación malévola: si el niño encuentra hostilidad de forma sostenida cuando busca ternura, aprende que pedir cariño es peligroso y empieza a comportarse con dureza preventiva. Es una de sus ideas más fértiles, porque explica un aislamiento que no viene de un rasgo del niño sino de lo que le pasó al pedir.
3. Etapa juvenil
Desde la necesidad de compañeros hasta la de un amigo íntimo. Coincide con la escolarización, y el grupo de iguales sustituye a la familia como escenario principal.
Lo que se aprende aquí es competir, cooperar y llegar a acuerdos, tres cosas que la familia no enseña porque no hay iguales en ella. También aparece el control social del grupo, con sus estereotipos y su presión, que Sullivan no idealiza en absoluto.
4. Preadolescencia
Desde la necesidad de un amigo íntimo hasta la aparición del deseo sexual. Es la etapa más importante de su teoría y la que más se resume mal.
Aquí surge el «chum», el amigo íntimo del mismo sexo: la primera relación de verdadera intimidad fuera de la familia. Sullivan sostiene que es el prototipo de todas las relaciones íntimas posteriores, porque es la primera en la que el otro importa por sí mismo y no por lo que da. Por primera vez el niño se pregunta qué necesita esa otra persona.
Dos cosas que se suelen perder al resumirlo. Una: para Sullivan esta amistad es normativa y necesaria, no una fase que haya que superar, y su ausencia es lo que preocupa. Dos: la intimidad de la que habla no es sexual, es la validación mutua de la propia valía, y confundir las dos cosas es leer la teoría con categorías que no son las suyas.
5. Adolescencia temprana
Desde la aparición del deseo sexual hasta un patrón estable de actividad sexual. Con la pubertad aparece lo que Sullivan llama lust, el deseo, y con él un problema nuevo: por primera vez hay que sostener a la vez la necesidad de intimidad, la de seguridad y la de deseo.
Ese es el conflicto propio de la etapa, y no un conflicto de identidad. Cuando las tres necesidades apuntan a personas distintas, el adolescente queda dividido entre ellas, y Sullivan considera que ahí se originan buena parte de las dificultades que se manifestarán después.
6. Adolescencia tardía
Desde la estabilización del deseo hasta la madurez interpersonal. El deseo y la intimidad convergen en una misma relación, y aparece la posibilidad de una relación duradera.
Es también la etapa del aprendizaje formal prolongado, y en ella el sistema del self se vuelve más flexible: la persona puede empezar a admitir experiencias que antes habría rechazado por incompatibles con su imagen de sí.
7. Adultez
Sullivan escribió poco sobre ella, y él mismo lo reconocía: su trabajo clínico se centró en las etapas anteriores. La define por la capacidad de mantener una relación íntima y estable en la que el bienestar del otro pesa tanto como el propio, y por un sistema del self lo bastante seguro como para no necesitar defenderse de la experiencia.
Qué aporta esta teoría y qué no
No es una teoría de fases fijas por edad, aunque las tablas de los manuales lo sugieran. Sus etapas se definen por transiciones interpersonales, y por eso las edades bailan de un texto a otro.
No hay instrumento que las mida. No existe un test de etapas de Sullivan. Es un marco para entender historias clínicas, no para clasificar a nadie.
Y la evidencia empírica es escasa, entre otras razones porque Sullivan publicó poco en vida. Murió en 1949 y la mayor parte de su obra la editaron sus colaboradores a partir de notas y grabaciones de sus clases; The Interpersonal Theory of Psychiatry apareció en 1953. Lo que sí ha resistido es el concepto de intimidad preadolescente, que la investigación posterior sobre amistad en la infancia ha recogido ampliamente.
Su influencia real está en otro sitio: fue de los primeros en situar la personalidad en la relación y no dentro del individuo, y de ahí salen tanto el psicoanálisis interpersonal como parte del terreno en el que después crecieron la teoría del apego y otras lecturas relacionales de la personalidad.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas etapas hay y por qué varían las edades?
Siete, y las edades varían porque Sullivan las definió por transiciones interpersonales y no por cronología. Cada manual las traduce a cifras algo distintas al resumirlas. Las transiciones no cambian: lenguaje, necesidad de compañeros, necesidad de un amigo íntimo, deseo sexual, patrón sexual estable y madurez.
¿Qué es el «chum» y por qué importa tanto?
Es el amigo íntimo del mismo sexo de la preadolescencia. Importa porque para Sullivan es la primera relación en la que la otra persona cuenta por sí misma, y el modelo de todas las relaciones íntimas que vendrán. Su ausencia es lo que él consideraba un signo de riesgo, no su presencia.
¿En qué se diferencia de las etapas de Freud o de Erikson?
Freud las organiza por zonas corporales y pulsión; Erikson, por crisis psicosociales con un desenlace en cada una. Sullivan las organiza por necesidades interpersonales: qué tipo de relación necesita esa persona para seguir desarrollándose. Comparte con Erikson que el desarrollo sigue toda la vida, y se separa de Freud en que el conflicto es entre personas antes que dentro de una.
¿Sigue usándose hoy?
Como marco conceptual, sí, dentro del psicoanálisis interpersonal y relacional. Como esquema de etapas para evaluar a un paciente, no. Su vocabulario, en cambio, se sigue usando a diario sin citarlo: distorsión paratáxica, sistema del self, validación consensual.
Otras teorías del desarrollo, como la de Henri Wallon, están en psicología del desarrollo.
Aviso
Material de referencia académica. Este artículo resume un marco teórico y no es una guía de evaluación ni de diagnóstico. Las etapas de Sullivan no se miden con ningún instrumento y no sirven para clasificar el desarrollo de una persona concreta. La valoración del desarrollo corresponde a un profesional cualificado.
Fuentes
- Sullivan, H. S. (1953), The Interpersonal Theory of Psychiatry, W. W. Norton.
- Sullivan, H. S. (1947), Conceptions of Modern Psychiatry, W. W. Norton.
- Evans, F. B. (1996), Harry Stack Sullivan: Interpersonal Theory and Psychotherapy, Routledge.
- Cueli, J. y otros (1990), Teorías de la personalidad, 3.ª ed., Trillas.