proceso de la terapia
Cuando las condiciones enunciadas en el anterior apartado existen y se mantienen, se pone en marcha un proceso que presenta las siguientes características:
- El paciente es cada vez más capaz de expresar sus sentimientos por medios verbales y/o motores.
- Los sentimientos que expresa se refieren cada vez más al yo por oposición al no-yo.
- Es capaz cada vez más de establecer una distinción entre los objetos de sus sentimientos y percepciones. Esa capacidad se aplica tanto a su concepto del yo y a sus experiencias, como al mundo exterior, a otras personas y a sus interrelaciones. Se vuelve menos rígido y más discriminativo en sus percepciones o, para decirlo en otros términos, la simbolización de sus experiencias es más exacta.
- Los sentimientos que expresa se relacionan cada vez más con el estado de incongruencia existente entre algunas de sus experiencias y su concepto del yo.
- Puede experimentar conscientemente la amenaza de tal incongruencia. La experiencia de amenaza se hace posible gracias a la constante consideración positiva incondicional del terapeuta, sea que el cliente dé pruebas de incongruencia o de congruencia, de angustia o de ausencia de angustia.
- Experimenta con plena conciencia sentimientos que, antes habían sido negados a la conciencia o distorsionados conscientemente.
- La imagen del yo se reorganiza para integrar las experiencias que habían sido distorsionadas conscientemente o negadas a la conciencia.
- A medida que prosigue la reorganización de la estructura del yo, la congruencia entre su concepto del yo y la experiencia aumenta cada vez más: el yo es capaz ahora de admitir experiencias que anteriormente eran demasiado amenazantes para la conciencia. En consecuencia, a medida que el número de experiencias amenazantes disminuye, el número de experiencias distorsionadas conscientemente o que no son admitidas en la consciencia, también disminuye. En otras palabras, disminuye la capacidad de defensa.
- El cliente se vuelve cada vez más capaz de experimentar la consideración positiva incondicional que el terapeuta le manifiesta.
- Siente cada vez más una consideración positiva incondicional hacia sí mismo.
- Se concibe progresivamente como el centro de valoración.
- La valoración de su experiencia se vuelve cada vez menos condicional y se efectúa cada vez más en función de un proceso de valoración organísmica.
Referencia: Cueii José. “Teorías de la personalidad” 3a ed. Editorial Trillas, 1990 (reimp. 2008). México. Pág. 267