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Trastorno de Identidad Disociativo

Durante el año 2006, Paul Dell un investigador en diferentes trastornos afirmo que el trastorno de identidad disociativo (TID), que fue publicado en el DSM-IV-R aún queda deficiente ya que los criterios no cumplen con las características que manifiestan este trastorno.

En el DMS-IV-R se describe a este trastorno como un fenómeno de personalidades alterantes. Sin embargo Dell menciona que este trastorno cumple con un modelo subjetivo-fenomenológico por lo tanto es más complejo que los criterios que menciona el DSM-IV-R.

Una de las características principales de este trastorno es que logra hacer infracciones disociativas de manera recurrente en todo su aspecto y funcionamiento de la persona de quien lo sufre.

Este trastorno se caracteriza por patrones de percepción, reacción y relación que son relativamente fijos, inflexibles y socialmente desadaptados, incluyendo una variedad de una o más identidades o personalidades en un individuo, cada una con su propio patrón de percibir y actuar en el entorno que de encuentran.

En este trastorno al menos dos de estas personalidades deben tomar control del comportamiento del individuo de forma rutinaria, y están asociadas también con un grado de pérdida de memoria más allá de la falta de memoria normal.

¿Qué es el trastorno de identidad disociativo?

El trastorno de identidad disociativo (TID) es aquel desorden en el que una persona tiene varias personalidades distintas que emergen en momentos diferentes. El suceso que desencadena el «cambio» de personalidad depende de la persona.

Las diversas personalidades son, a efectos prácticos, personas distintas. Cada una con sus propios nombres, identidades, recuerdos, peculiaridades e, incluso, voces.

En ocasiones las personalidades están tan separadas que no saben que comparten el cuerpo con otra “gente” y otras veces, las personalidades conocen la existencia de las otras “personas” e incluso hacen comentarios desdeñosos acerca de ellas.

Aunque la mayoría de los psicólogos consideran que este extraño trastorno, que ha sido el tema de ficciones y películas populares, es extremadamente raro, en los años recientes parece estar aumentando el número de casos.

Antes se conocía este trastorno como trastorno de personalidad múltiple, pero este término ha quedado en desuso en el área de la psicología.

¿Cómo se origina un trastorno de identidad disociativo?

Los orígenes del trastorno disociativo de la identidad han desconcertado a los investigadores y clínicos. Aunque el consenso común actual es que se desarrolla como respuesta a un hecho traumático como maltrato emocional y/o físico y abuso sexual.

Es más común que se de en niños que hayan sufrido dichos traumas ya que el niño aprende a afrontar el abuso mediante un proceso de disociación, asignando el abuso a “otra persona”, es decir, a una personalidad que no es consciente la mayor parte del tiempo.

El hecho de que una o más de las personalidades múltiples sea en casi todos los casos un niño (aun cuando el paciente sea un adulto) parece apoyar esta idea, y los clínicos informan de una historia de abuso infantil en más de tres cuartas partes de los casos del trastorno disociativo de la identidad.

Síntomas de este trastorno

Las personas con un trastorno de personalidad múltiple pueden experimentar a menudo un cuadro de síntomas que pueden parecerse a los de otros trastornos psiquiátricos.

La mayoría de las personas sufre síntomas de depresión, ansiedad, fobias, ataques de pánico, alteraciones del apetito, estrés postraumático y síntomas que simulan los de las enfermedades físicas.

Pueden estar preocupadas por el suicidio y son frecuentes los intentos, así como los episodios de automutilación.

El cambio de personalidades y la ausencia de consciencia del propio comportamiento en las otras personalidades hacen a menudo caótica la vida de una persona con este trastorno.

Se han documentado casos de las personalidades interactuando entre ellas. La persona afirma oír conversaciones internas y las voces de otras personalidades.

Según Dell, las características principales del trastorno de identidad disociativo son las siguientes:

Amnesia parcial o total

Las personas con un trastorno de identidad disociativo frecuentemente oyen hablar a otros de lo que ellas han hecho pero que no recuerdan. Otras pueden mencionar cambios en su comportamiento que ellas tampoco recuerdan.

Pueden descubrir objetos, productos o manuscritos con los que no contaban o que no reconocen.

En general, las personas no pueden recordar mucho acerca de sus primeros cinco años de vida

Conversión

Se refiere a los síntomas que afectan al comportamiento y que se asemejan a una enfermedad neurológica pero que no proceden de ninguna enfermedad física conocida ni se pueden explicar por ella. El psicoanálisis define el trastorno de conversión, o histeria de conversión, como una “Forma de histeria que se caracteriza por el predominio de los síntomas de conversión”.

Escuchar voces

Los pacientes suelen describir que escuchan voces o pensamientos como si fuesen ellos las que Dell denomina “intrusiones disociativas”.

Es uno de los síntomas disociativos más difíciles ya que suelen confundirse con la esquizofrenia.

Despersonalización

Sentimiento de estar separado de uno mismo. Es una alteración de la percepción o la experiencia de uno mismo de tal manera que uno se siente “separado” de los procesos mentales o cuerpo, como si uno fuese un observador externo a los mismos.

Estados transitivos de trance

Las experiencias conocidas como «caer en trance» o «entrar en trance», se refieren a un mecanismo psicológico en el que la persona se abandona a ciertas condiciones externas o internas y experimenta un estado de conciencia diferente.

Alteración del yo

El yo está alterado directamente en relación con las marcas que le dejaron las experiencias vividas, especialmente las situaciones traumáticas (cuanto más traumáticas y menos formado este el yo en el momento de su vivencia, más alterado y con defensas más extremas quedará fijado el Yo.

Desrealización

La desrealización es una alteración de la percepción o de la experiencia del mundo exterior del individuo de forma que aquel se presenta como extraño o irreal.

Confusión de identidad

Existe una alteración en la estructura psicológica del Yo que evita que se desarrollen las habilidades, necesidades y deseos de una persona.

Analepsis

La analepsis es la evocación de un recuerdo repentino de un suceso pasado, normalmente provocado por estímulo sensorial externo que nos retrae a ese momento concreto como un sonido, un olor o un objeto.

Alucinaciones auditivas

Una alucinación es una percepción que no corresponde a ningún estímulo físico externo. Sin embargo, la persona siente esa percepción como real. En este caso, sería que la persona escucha voces internas que le dan órdenes.

Alucinaciones visuales

Es la misma alucinación que la anterior con la diferencia que esta es visual.

Sentimientos impuestos

Los sinónimos suelen ser sentimientos hechos o sentimientos enajenados. Estas forman parte de las vivencias impuestas o enajenadas, constituyendo un síntoma de primer orden de la esquizofrenia de Kurt Schneider.

Los pacientes sienten que sus sentimientos no son suyos, que le están siendo impuestos. Por ejemplo: “Yo me río, pero no soy yo la que ríe, son ellos que me hacen reír, yo ya no siento nada”.

Robo de pensamientos

La inserción y el robo del pensamiento significan que la persona afectada cree que sus pensamientos son introducidos o extraídos de dentro de su cabeza por un agente externo.

El TID según el DSM-VI

  1. F44.0 Amnesia disociativa [300.12] (antes amnesia psicógena)
  2. F44.1 Fuga disociativa [300.13] (antes fuga psicógena)
  3. F44.81 Trastorno de identidad disociativo [300.14] (antes personalidad múltiple)
  4. F48.1 Trastorno de despersonalización [300.6]
  5. F44.9 Trastorno disociativo no especificado [300.15]

Estos son las 5 gamas del trastorno disociativo según el DSM-IV que se dividen en 15 criterios diagnósticos.

Referencias

  • Laplanche, Jean; Pontalis, Jean-Bertrand (1996). “Diccionario de Psicoanálisis” Traducción Fernando Gimeno Cervantes. Barcelona: Paidós. pp. 173.
  • American Psychiatric Association (2004). “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders DSM-IV-TR (Text Revision)”. American Psychiatric Association.