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El Test del Dibujo de la Familia de Louis Corman

El Test del Dibujo de la Familia es una de las pruebas proyectivas más utilizadas en diversas áreas de la psicología como clínica, educativa e industrial. El test de la familia tiene un gran valor diagnóstico que revela la dinámica familiar del paciente.

Básicamente con el test de la familia se pueden conocer las dificultades de adaptación al medio familiar, los conflictos edípicos y la rivalidad fraterna. Además de los aspectos emocionales, refleja el desarrollo intelectual del niño, adolescentes y/o adulto.

¿Quieres conocer más sobre esta prueba? ¡Sigue leyendo!

Ficha técnica del Test del Dibujo de la Familia

Nombre: El Test del Dibujo de la Familia en la Practica Medico-Pedagógica
Autor: Louis Corman
Duración de la Prueba: sin límite de tiempo
Edad recomendada de aplicación: 6 años en adelante.
Formas de aplicación: Individual
Área que evalúa: Personalidad infantil y dinámica familiar

¿Qué es el test del dibujo de la familia?

El test del dibujo de la familia es una de las pruebas proyectivas más famosas para evaluar las conexiones emocionales infantiles. Permite entender cómo perciben los niños y/o adolescentes sus relaciones más cercanas.

De forma simple y económica nos permite entender la calidad de las relaciones interpersonales y la comunicación y cómo los niños construyen la realidad basándose en las relaciones familiares.

En la práctica, solo se debe proporcionar un papel y un lápiz al niño y pedirle que dibuje a su familia. Nos permite conocerla tal como él se la representa, que es más importante que saber cómo es en la realidad.

A pesar de la aparente limitación de la consigna al decirle al pequeño que dibuje a su familia, la proyección siempre actúa para deformar la realidad en el sentido de las preocupaciones afectivas del sujeto.

En la actualidad es una de las herramientas más utilizadas para evaluar la personalidad de los niños de entre 5 y 16 años. Aunque hoy en día los profesionales dudan de la fiabilidad de las pruebas proyectivas como los tests del árbol o los de dibujo casero, su eficacia está plenamente estudiada.

¿Cuáles son los objetivos de la prueba del dibujo de la familia?

Los dibujos son ese refugio simbólico donde incluso los niños más introvertidos se expresan. De un dibujo se puede obtener muchísima información.

El dibujo y el juego son dos recursos ideales para el diagnóstico psicológico de los niños. Por ello, el test de dibujo de ña familia es un recurso útil para todos los psicólogos y terapeutas infantiles. Puede ayudar a los profesionales de la salud a alcanzar los siguientes objetivos

Comprender los problemas que los niños o jóvenes encuentran en la familia.
Reforzar la calidad de los vínculos afectivos.
Ver cómo ven sus relaciones familiares y cómo se sienten con ellas.
Identificar posibles conflictos con determinados miembros de la familia.
Evaluar la madurez emocional y psicológica del niño o adolescente.
Evaluar cómo se comunica la familia.
Averiguar qué le preocupa al niño o adolescente en casa.

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator

¿Cómo se aplica el test del dibujo de la familia?

Aplicar este test es muy fácil. Primero, y antes que nada, se instala al niño ante una mesa adecuada a su estatura (esta precaución es muy importante), con una hoja de papel blanco y un lápiz con buena punta.

Generalmente practicamos el dibujo con lápiz negro, pero se pueden obtener también resultados muy interesantes con lápices de colores. Con esta última modalidad se puede obtener resultados muy interesantes.

Una vez el niño esté listo solo tenemos que realizar una indicación: «Dibújame una familia». Si parece que el niño no está comprendiendo bien lo que debe hacer podemos completar la indicación con «Imagina una familia que tu te inventes y dibújala. Puedes dibujar todo lo que quieras: las personas de una familia, objetos e incluso animales»

La forma en que se construye el dibujo interesa casi tanto como el resultado final. En otras palabras: el psicólogo debe estar presente durante la prueba. Permanecerá junto al niño, pero sin darle la impresión de vigilarlo aunque estará atento y dispuesto a dirigirle una sonrisa, una frase alentadora o una explicación complementaria, si el niño la pide.

Algunos niños inhibidos se declaran espontáneamente incapaces de hacer un dibujo, o bien piden más material como una goma. Si se diera el caso, hay que animarlos y tranquilizarlos, diciéndoles que uno se interesa por lo que van a dibujar, pero que no se juzgara la perfección del dibujo, que no se trata de un ejercicio con notas, como en la escuela.

La inhibición puede manifestarse también por momentos de inactividad, sea al comienzo, sea durante la realización del dibujo. Según se encuentren esas actividades antes de la representación de tal o cual personaje, tendrán distinta significación, en relación con el personaje que provoca la inhibición.

🚩 Aspectos a tener en cuenta

  • En qué lugar de la página se empezó el dibujo
  • Cuál fue el primer miembro de la familia en ser dibujado.
  • El orden en que son dibujados los diversos miembros de la familia.
  • El tiempo que se emplea en dibujar tal o cual personaje.
  • El cuidado puesto en los detalles o, a veces, una tendencia obsesiva a volver siempre al mismo.

Al terminar el dibujo no concluye el test. Como veremos hay que reducir lo más que se pueda la parte personal de interpretación del psicólogo.

El propio sujeto se halla en mejores condiciones para saber lo que quiso expresar al hacer su dibujo. De esta manera debemos realizar una batería de preguntas después de elogiar al niño por lo que ha hecho.

🚩 Algunas preguntas a realizar

  • ¿Dónde están?
  • ¿Qué hacen allí?
  • Nómbrame a todas las personas, empezando por la primera que dibujaste
  • ¿Quién es el más bueno de todos?
  • ¿Quién es el menos bueno de todos?
  • ¿Quién es el más feliz?
  • ¿Quién es el menos feliz?
  • Y tú, en esta familia ¿A quién prefieres?

Ante cada respuesta debemos preguntar ¿Por qué?

Con respecto a cada personaje, averiguamos su papel en la familia, su sexo y edad. Tratamos también de que el sujeto diga cuales son las preferencias afectivas de los unos por los otros. No es cuestión de imponer un cuestionario rígido, sino de guiarse por las circunstancias y en lo posible conducir al niño a expresarse por sí, sin ninguna imposición.

Según las circunstancias se puede completar por medio de otras preguntas, dictadas por la inspiración del momento. Como por ejemplo: «Papá propone un paseo en coche, pero no hay lugar para todos, ¿Quién se va a quedar en la casa?» O bien: «Uno de ellos se porto mal ¿Quién es? ¿Qué castigo tendrá?»

¿Cómo interpretar el Test del Dibujo de la Familia?

Como hemos visto, esta prueba proyectiva es de muy fácil ejecución. No se podría decir que su interpretación sea difícil, pero por supuesto, mientras mayor sea la experiencia del psicólogo, más abundante serán los conocimientos sobre la personalidad que podrá deducir el test.

La interpretación comienza con la entrevista y las preguntas formuladas al niño. Corresponde obtener el máximo de referencias posibles del propio sujeto, pues él se encuentra mejor ubicado para saber lo que quiere decir su dibujo.

El dibujo de una familia abarca, por una parte, una forma y, por otra, un contenido. A decir verdad, con frecuencia se entrelazan los elementos formales y los de contenido, y por consiguiente la distinción que más adelante estableceremos no debe considerarse absoluta, sino destinada a dar cierta claridad a la exposición.

Existen diversos autores que brindan una interpretación al dibujo de la familia, uno de los más conocidos es Corman. En este artículo explicare el punto de vista de Joseph M. Lluis Font quien trata de dar una interpretación más sistemática del Dibujo de la Familia, siguiendo la tradición de algunos autores como Cain y Gomila quienes elaboraron su modelo de interpretación en el año 1953.

El autor (Font) se basa en tres aspectos para interpretar la prueba:

  1. Características generales de los dibujos.
  2. Valorización y desvalorización.
  3. Componentes jerárquicos.

Font no sólo toma en cuenta estos aspectos, sino que además establece comparaciones entre los tres niveles socioculturales que estudió. Analiza también las diferencias entre hijos primogénitos, intermedios y menores, así como entre las familias de acuerdo con el número de hijos.

Características generales de los dibujos

En este sentido el autor evalúa el tamaño del dibujo, emplazamiento, borrones y distancia entre los personajes.

Tamaño

En relación con éste clasifica los dibujos en tres categorías: grandes. normales y pequeños.

En cuanto a la significación de esta variable acepta la hipótesis propuesta por otros autores, donde considera que en la relación entre tamaño y espacio disponible se proyecta la relación dinámica entre el individuo y el ambiente, y más concretamente, entre el individuo y las figuras parentales.

Por lo general, los dibujos grandes corresponden a individuos que responden de manera agresiva y expansiva ante las presiones del ambiente, por el contrario, los dibujos pequeños se asocian con sentimientos de inferioridad e inseguridad.

Al comparar niveles socioculturales, encuentra que los dibujos grandes se dan con más frecuencia en la clase alta.

Emplazamiento

Este aspecto se refiere al sector de la página que utiliza el niño para situar su dibujo y su interpretación se complementa con la de Corman.

  • La parte superior representa el mundo de las fantasías, las ideas y tendencias espirituales
  • La parte inferior significa lo concreto y sólido
  • El centro representa la zona de los afectos.

El autor piensa que la ubicación del dibujo en la parte central de la página es la normal.

Sombreado

Clasifica los dibujos en dos categorías:

  • Los que no presentan sombreado alguno o sombreado débil.
  • Los que lo tienen en extensión notable y con intensidad,

Son estos últimos los que se interpretan. Cree, al igual que Koppitz, que el sombreado es un símbolo de ansiedad que, según su investigación, se presentó con mayor frecuencia en primogénitos e hijos menores.

Borrones

Toma en cuenta cualquier intento de borrar que haya dejado huella en el papel. Considera los borrones como indicador de ansiedad conflictos emocionales.

Font menciona que la ansiedad asociada con los dibujos es más consciente que la que se relaciona con el sombreado, y observó que se presenta más en hijos segundos y menores que en primogénitos.

Distancia entre los personajes

Se piensa que la distancia física entre los personajes refleja la distancia emocional existente entre los mismos. A mayor distancia puede haber menor comunicación. La representación de los personajes en planos diferentes refleja, en algún grado, falta de comunicación, a no ser que los distintos planos se justifiquen por la presencia de un número elevado de personajes.

Valorización y desvalorzación

El autor toma en cuenta aspectos como cuál es el personaje dibujado en primer o último lugar, si se suprime alguno de los personajes o de los elementos de alguno o algunos de los personajes, como rasgos faciales o manos.

Personaje dibujado en primer lugar

Para el autor uno de los indicios más claros de valorización de un personaje es que aparezca dibujado en primer lugar. El niño dibuja primero al personaje que considera más importante, al que admira, envidia o teme. El hecho de pensar primero en él, indica que se identifica con éste. En general, se percibe al padre como el elemento más importante de la familia, al menos en niños en etapas de latencia, como los que estudió Font.

El autor encontró que en todos los niveles socioculturales había una tendencia a dibujar al padre primero. Frecuentemente, el personaje más importante aparece a la izquierda de la página, aunque en ocasiones aparece al centro y los demás miembros de la familia a su alrededor.

Otros indicios de valorización

Lluis considera también otros signos de valorización, como el aumento de tamaño de alguno de los elementos o personajes, y la representación de mayor cantidad de detalles, así como la tendencia a perfeccionar alguna de las figuras o elementos de la misma.

Personaje dibujado en último lugar

Dibujar a un personaje en último lugar, constituye una de las maneras posibles de desvalorizarlo, siempre que esto no sea producto del orden de la jerarquía familiar.

La representación de cualquiera de las figuras parentales en último lugar resultó poco frecuente en todos los niveles socioculturales estudiados por el autor.

Que el niño se dibuje a sí mismo en último lugar, sin ser hijo único o el menor, debe interpretarse como un signo de desvalorización propia.

Supresión de algún elemento de la familia

Este indicador puede ser una defensa consistente para negar una realidad que produce ansiedad o conflicto intrapsíquico. Desde el punto de vista de Lluis, eliminar a un elemento de la propia familia es la máxima expresión posible de desvalorización e indicará, por lo menos, problemas importantes de relación; por tanto, en la interpretación de este aspecto difiere con la hecha por Corman.

Otros indicios de desvalorización

En algunas ocasiones, la desvalorización se proyecta por medio de una figura más pequeña, más imperfecta, con menos detalles o distanciando al miembro desvalorizado de los demás integrantes del grupo familiar.

Omisión de las manos

El autor piensa que debe tomarse con reservas la afirmación de que la ausencia de manos se relaciona con dificultades de contacto ambiental o sentimientos de culpa. No obstante, relacionar esta variable con otras, arroja que en la clase media es en la que se presenta con mayor frecuencia; por lo que cree que ya que la clase media es más exigente y rígida, la ausencia de manos tendría que ver con culpabilidad.

Por otra parte, encontró que la omisión de manos aumenta a medida que crece el tamaño de la familia, lo cual puede indicar que en estos casos la omisión si se deba a dificultades de contacto con el ambiente.

Omisión de rasgos faciales en los dibujos

Para Lluis la supresión de rasgos faciales indica además de una desvalorización de los miembros de la familia, perturbaciones en las relaciones interpersonales; ya que la cara es la parte más expresiva del cuerpo y las facciones representan los aspectos sociales por excelencia.

En cualquiera de los personajes representados existe mayor frecuencia de omisión de rasgos faciales cuando el tamaño de los dibujos es pequeño. Esto refleja una perturbación de las relaciones interpersonales vinculadas a la inhibición de los sujetos y a una pobre imagen de sí mismos.

Componentes jerárquicos

Éstos se refieren al lugar que se adjudica a los diferentes subsistemas estructurales de la familia.

Bloque parental

Lluis encontró en su muestra que, de manera frecuente, el bloque parental se dibujaba en primer lugar. Cuando dicho bloque no aparece, el sujeto percibe vínculos afectivos fuertes de alguno de los padres hacia alguno de los hermanos, proyecta su visión de ciertos favoritismos o una situación de rivalidad entre los hermanos por el afecto de los padres.

No dibujar a los padres juntos y, por el contrario, intercalar entre ellos a algún hermano o a sí mismo, siempre y cuando ninguno de los padres esté desvalorizado, puede indicar que cree privilegiado al personaje intercalado o es la expresión de un deseo de sobreprotección o dependencia.

Jerarquía de los hermanos

Es frecuente que se altere la jerarquía de los hermanos en los dibujos de los niños, por lo que esta situación sólo puede verse como la existencia de problemas importantes entre los hermanos, sobre todo cuando la alteración de la jerarquía va unida a otros indicadores de conflicto como borraduras, tamaño, sombreado, supresión de algunos elementos o algunos otros semejantes.

Jerarquía familiar

Según el autor, el orden jerárquico normal consiste en dibujar al padre en primer lugar, después a la madre y a continuación a los hermanos, por orden de mayor a menor, Si aparece valorización o desvalorización muy clara de alguno de los miembros de la familia, este orden se altera.

Básicamente este autor compilo el trabajo de diversos autores como Cain y Gomila, Corman y otros para desarrollar sus estudios y presentar su interpretación del dibujo de la familia.

Antecedentes del test del dibujo de la familia

En el año 1900 la prueba del dibujo de la familia fue utiliza y obtuvo consideración clínica en Italia gracias al trabajo de Colombo, Santonastaso, Salandin y Nuciforo que son los autores que comenzaron a utilizar este test proyectivo en el ámbito clínico.

Font en el año 1978 explico que la prueba del dibujo de la familia es una de las técnicas de exploración de la afectividad infantil que goza de mayor popularidad. En esta prueba se enfatiza el aspecto proyectivo. Esta prueba, a diferencia de la prueba del Dibujo de la Figura Humana, evalúa clínicamente cómo el niño percibe subjetivamente las relaciones entre los miembros de la familia y cómo se incluye en este sistema al que se considera como un todo. Además, permite investigar acerca de los aspectos de la comunicación del pequeño con otros miembros de su familia, y de los miembros restantes entre sí.

En el año 1987 Edelberg y otros autores como Garcia y Grassano remarcaron que la prueba de la familia se utiliza más para evaluar aspectos emocionales en el niño, en vez de aquellos del desarrollo intelectual y de maduración, aunque se puede utilizar incluso para valorar algunas áreas de los problemas de aprendizaje.  

También en 1987 Hughland, Dundas y Hansen introdujeron esta técnica proyectiva en Noruega y fue en ese momento cuando se empezó a darle importancia a los dibujos de los niños.

En 1990 Zaika, Kreydun y Yachina presentaron el dibujo de la familia como un instrumento valioso para el diagnóstico infantil en Rusia.

En 1986-1990 Shiller y Payne empezaron a utilizar y desarrollar esta técnica en EUA.

En 1988 Shibata extendió el uso del dibujo de la familia hasta Japón.

En el año 1967 Louis Corman consideró que la proyección se da con más facilidad si la indicación es más vaga como: “Dibuja una familia que tú imagines”. Esta instrucción permite, según este autor, que las tendencias inconscientes se expresen con mayor facilidad.

En estudios realizados en México, Rosa Korbman en el año 1984 menciona que en la práctica clínica con niños pequeños, se encontró que la consigna más adecuada es: “Dibuja a tu familia”. Esto se fundamenta en el supuesto de que el niño es un sujeto en formación en el que la represión es menor, no se defiende como el adulto y, por tanto, se proyecta abiertamente. Nos interesa la proyección total de su familia y decirle: “Dibuja a una familia”, se presta a que dibuje su ideal.

Tanto Corman como Font le dan importancia a la interpretación psicodinámica de la prueba de la familia y enfatizan que se trata de una prueba proyectiva que no puede interpretarse con criterios rígidos. Font, además de dar importancia a la interpretación psicodinámica, propone indicadores y realiza un estudio estadístico de la presencia de ellos en diferentes grupos socioculturales en una muestra de 861 niños de nueve años que cursaban el cuarto año de primaria en Barcelona.

Es así como a través del tiempo el dibujo de la familia ha logrado evolucionar a tal punto de crearse indicadores emocionales, inclusión de planos gráficos, escalas de inteligencia y otros parámetros que diversos autores utilizan para la interpretación de este test proyectivo y que seguramente seguirán evolucionando con el tiempo.

Referencias

  • Esquivel Ancona, F. “Psicodiagnóstico clínico del niño” 3ª. Edición. Editorial El Manual Moderno. México. 2007. Pág. 263 y 272
  • Oaklander, V. «Ventanas a nuestros niños». Editorial Cuatro Vientos, Santiago de Chile, 1992
  • Corman L. «El test del dibujo de la familia». Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1967.