El D-70 es una prueba no verbal de inteligencia general que mide el factor g mediante series de fichas de dominó. El sujeto tiene que descubrir la regla que ordena cada serie y completar la ficha que falta. Consta de 44 elementos precedidos de 4 ejemplos, se aplica desde los 12 años en adelante, de forma individual o colectiva, y ocupa unos 25 minutos de trabajo efectivo.
Su razón de ser práctica es que es la prueba paralela del D-48: mismo principio, mismos procesos mentales, elementos distintos. Sirve para reevaluar a alguien que ya hizo el D-48 sin que la práctica contamine el resultado.
Ficha técnica
| Nombre | D-70, Test de Dominós |
| Autores | F. Kowrousky y P. Rennes |
| Procedencia | Centre de Psychologie Appliquée, París |
| Adaptación española | Departamento de I+D de TEA Ediciones (Madrid) |
| Qué evalúa | Inteligencia general, factor g, por vía no verbal |
| Elementos | 44, precedidos de 4 ejemplos |
| Edad | Desde 12 años |
| Aplicación | Individual o colectiva |
| Duración | 25 minutos de trabajo efectivo; unos 40 con instrucciones y corrección |
| Tipificación española | Muestras de escolares y de profesionales |
| Material | Manual, cuadernillo, plantilla de corrección, hoja de respuestas y material auxiliar |
El nombre sigue la misma convención que el D-48: la cifra remite a la versión de la prueba dentro de la serie de dominós, no al número de elementos. El D-48 tiene 44 elementos y el D-70, también.
Cómo funciona la prueba
Cada elemento presenta un conjunto de fichas de dominó ordenadas según una ley. Puede ser una progresión aritmética en los puntos, una alternancia, una simetría o una combinación de varias. El sujeto tiene que inferir esa ley y escribir los puntos de la ficha en blanco.
Los elementos se agrupan en varias series, cada una con su principio de razonamiento, y dentro de cada serie van de menos a más difícil. Ese orden no es decorativo: hace que los primeros elementos de una serie resulten más fáciles que los últimos de la anterior. El sujeto encadena algún acierto justo cuando cambia de lógica, lo que sostiene la motivación y, sobre todo, le obliga a soltar la regla anterior.
Esa flexibilidad para abandonar un principio que acaba de funcionar y buscar otro es lo que el D-70 mide mejor que una prueba de razonamiento abstracto corriente. No es solo deducir: es reorganizar.
No hace falta saber jugar al dominó
Es la duda más repetida sobre esta prueba, y la respuesta está comprobada: el conocimiento del juego del dominó no influye en los resultados. Las fichas se usan como soporte gráfico de cantidades del 0 al 6, no como piezas de un juego. No hay reglas de partida, ni turnos, ni encadenamientos.
D-70 y D-48: cuándo usar cada uno
Las dos pruebas están construidas sobre los mismos principios y ponen en juego los mismos procesos, así que no se eligen por lo que miden, sino por la situación:
- Reevaluación. Si el sujeto ya ha hecho el D-48, el D-70 permite volver a medir sin el efecto de la práctica sobre elementos concretos.
- Aplicaciones masivas. Disponer de dos formas equivalentes reduce el riesgo de que los elementos circulen entre los candidatos en procesos de selección o en oposiciones.
- Sospecha de que la prueba está comprometida. Si el material del D-48 ha circulado en el entorno del evaluado, la forma paralela es la salida.
Lo que no deberías hacer es sumar o comparar directamente las puntuaciones directas de una y otra. Son escalas distintas, con baremos distintos, y cada una se interpreta con el suyo.
Qué no hace el D-70
No mide toda la inteligencia. Da una estimación del factor g por vía no verbal. Deja fuera la comprensión verbal, la memoria de trabajo y la velocidad de procesamiento, que sí evalúan baterías como las escalas Wechsler. Un D-70 alto y un rendimiento verbal bajo son compatibles y ese contraste es un dato clínico, no una contradicción.
No es una prueba libre de cultura, aunque sea no verbal. Es un malentendido frecuente. No requiere leer ni conocimientos escolares específicos, pero sí exige entender unas instrucciones, manejar la idea de serie y estar familiarizado con la situación de examen de papel y lápiz. El propio manual lo reconoce: no resulta adecuada para niveles culturales bajos, porque los sujetos se desconciertan ante el planteamiento. Que un test sea no verbal reduce el sesgo lingüístico; no lo elimina ni convierte la prueba en culturalmente neutra.
No se aplica por debajo de los 12 años. El límite no es administrativo. Es la edad en que se consolida la comprensión de relaciones de educción que la prueba exige. Aplicarla antes produce puntuaciones bajas que no informan de la capacidad del niño, sino de que la tarea no le corresponde.
No diagnostica. Una puntuación baja abre preguntas sobre escolarización, atención, motivación o ansiedad ante la evaluación. No las responde.
No se interpreta sin baremo. La puntuación directa es el número de aciertos y no significa nada por sí sola. Hay que convertirla con el baremo de la muestra que corresponda al evaluado, y comprobar en el manual con qué población y en qué año se tipificó.
Aviso
Material de referencia académica. Este artículo describe el instrumento y su lógica; no reproduce elementos de la prueba ni sustituye al manual, que es donde están las normas de aplicación y los baremos. El uso e interpretación de las pruebas psicométricas corresponde a profesionales cualificados.
Fuentes
- TEA Ediciones, D-70. Test de Dominós, manual de la adaptación española, Madrid.
- Anstey, E., Manual for the Dominoes Test (D-48), National Institute of Industrial Psychology, Londres.
- Kowrousky, F. y Rennes, P., D-70, Centre de Psychologie Appliquée, París.