Los 10 pasos de Salama para trabajar el resentimiento en terapia

Héctor Salama, dentro del modelo del Centro Gestalt de México, describió una secuencia de diez pasos para trabajar el resentimiento en sesión. Este artículo la explica como procedimiento clínico que aplica un terapeuta, que es lo que es.

Conviene decirlo antes de empezar, porque estos contenidos circulan como guía de autoayuda y no lo son. La secuencia trabaja con material emocional intenso dirigido a personas significativas, y varios de sus pasos pueden abrir cosas que hace falta saber contener. Si lo que buscas es resolver un resentimiento propio, lo que sirve no es seguir estos pasos por tu cuenta: es hacerlo acompañado.

Qué es el resentimiento, y por qué se trabaja

El resentimiento no es enfado. El enfado es una emoción que aparece y se descarga; el resentimiento es un enfado que se conserva, que se vuelve a evocar y que mantiene activa la ofensa mucho después de que ocurriera.

Eso tiene dos consecuencias que explican por qué se convierte en objetivo terapéutico. La primera es que sostiene el malestar en el presente con un hecho del pasado. La segunda es que ocupa energía: mantener vivo un agravio consume atención que no está disponible para otras cosas.

En el marco de la terapia Gestalt, el resentimiento se lee además como un asunto inconcluso, algo que quedó sin expresar y que sigue reclamando cierre. De ahí que el procedimiento consista en completar esa expresión en un contexto seguro.

Los diez pasos

1. Rastreo. Cuando aparece material relacionado, se pregunta al paciente si conserva resentimientos con alguna persona significativa de su vida y si desea trabajarlos. El paso incluye una decisión del paciente, y no es un formalismo: sin esa disposición no se sigue.

2. Ubicación. Se investiga de dónde viene ese resentimiento y a quién pertenece. Salama lo llama la búsqueda del archivo mnémico neuronal.

3. Confrontación. El paciente evoca a la persona con la que guarda rencor y expresa lo que conserva hacia ella. Se hace con el cuerpo preparado, respirando y estableciendo contacto con la propia experiencia interna antes de empezar. Es el paso que moviliza más, y donde la presencia del terapeuta importa más.

4. Comprensión. Se trabaja para entender la conducta de esa persona significativa en su contexto y su historia: qué la llevó a actuar así. Comprender no es justificar, y esa distinción hay que sostenerla explícitamente durante el paso.

5. Aceptación. Aceptar que ocurrió como ocurrió y que no puede cambiarse. Es distinto de estar de acuerdo, y también de resignarse.

6. Diferenciación. Separar a la persona de la conducta, y separar lo que ocurrió entonces de lo que ocurre ahora. Aquí es donde el agravio deja de ser una descripción total del otro.

7. Perdón. En este modelo el perdón no es un gesto hacia el otro ni una reconciliación: es soltar la deuda que el paciente sigue cobrando, y es una operación que hace consigo mismo.

8. Liberación. El efecto del paso anterior: la energía que sostenía el rencor deja de estar comprometida ahí.

9. Amor y gratitud. Se busca reconocer lo que también hubo en ese vínculo, cuando lo hubo. No es un paso obligatorio en todos los casos, y forzarlo es contraproducente.

10. Cierre. Se cierra el asunto inconcluso y se comprueba qué queda. El cierre se verifica, no se declara.

Cuándo este trabajo no está indicado

Esta es la parte que ninguna versión de este método que circula por internet incluye, y es la más importante.

No se trabaja el perdón mientras el daño sigue ocurriendo. Si la persona está en una relación en la que sigue habiendo maltrato, abuso o violencia, orientar la sesión hacia comprender y perdonar al agresor puede aumentar el riesgo: facilita quedarse y desplaza el foco de la seguridad. Lo primero es la protección, y el trabajo emocional viene después. Esto vale también cuando la relación ya terminó pero el contacto continúa.

El perdón no es reconciliación. Son dos cosas separadas y confundirlas hace daño. Alguien puede soltar un rencor y no volver a ver a esa persona nunca. Presentar el paso 7 como un acercamiento al otro desvirtúa el procedimiento.

Y no es un objetivo que se pueda imponer. Un paciente puede decidir que no quiere perdonar, y eso es una respuesta legítima, no una resistencia que haya que vencer. Las intervenciones basadas en el perdón funcionan cuando la persona las elige.

El material que abre el paso 3 puede desbordar. Evocar a una persona significativa y expresarle lo retenido puede activar recuerdos traumáticos. Por eso el procedimiento pertenece a un contexto con un profesional que valore antes si es el momento y que pueda contener lo que aparezca.

Preguntas frecuentes

¿Puedo hacer estos diez pasos por mi cuenta?

No es para lo que están. Describen lo que hace un terapeuta en sesión, con una valoración previa de si la persona está en condiciones y con capacidad de contener lo que se movilice. Leerlos ayuda a entender en qué consiste ese trabajo; hacerlos solo no equivale a hacer el trabajo.

¿Perdonar significa reconciliarse?

No. Perdonar, en este modelo, es dejar de sostener la deuda; reconciliarse es restablecer el vínculo. Se puede hacer lo primero sin lo segundo, y en muchos casos es lo indicado.

¿De dónde viene este método?

Del modelo de Héctor Salama y el Centro Gestalt de México, que también está detrás de otras herramientas de ese enfoque como la lectura del ciclo de la experiencia y sus autointerrupciones.

¿Y si no quiero perdonar?

Es una posición válida y no invalida el trabajo. Se puede reducir el peso de un resentimiento sin llegar al paso 7, y un profesional no debería empujar a nadie hacia ahí.

Aviso

Este artículo describe un procedimiento clínico con finalidad informativa y no sustituye la consulta con un profesional. No es una guía de autoaplicación. Si estás en una situación de maltrato o violencia, el trabajo sobre el perdón no es lo primero: busca ayuda especializada y, si hay riesgo, un recurso de protección. Si atraviesas un momento difícil, consulta con un psicólogo o psiquiatra.

Fuentes

  • Salama, H., Psicoterapia Gestalt: proceso y metodología, Alfaomega.
  • Enright, R. D. y Fitzgibbons, R. P. (2015), Forgiveness Therapy, American Psychological Association.
  • Worthington, E. L. (2006), Forgiveness and Reconciliation: Theory and Application, Routledge.