El motivo de consulta: qué es, cómo se redacta y ejemplos

El motivo de consulta es la razón por la que una persona acude a consulta, recogida con sus propias palabras. Es el primer apartado del historial clínico y el que orienta todo lo que viene después: qué se pregunta, qué se evalúa y con qué instrumentos.

Y tiene una particularidad que conviene entender desde el principio: el motivo de consulta no es necesariamente el problema a tratar. Es el punto de partida, no la conclusión.

Cómo se redacta

La regla básica es una: se transcribe, no se interpreta. El motivo de consulta va entrecomillado y en las palabras de quien consulta, sin traducirlo a lenguaje técnico.

Mal redactadoBien redactado
«Paciente con sintomatología ansioso-depresiva»«Llevo tres meses que no puedo dormir y me paso el día llorando sin saber por qué»
«Niño con problemas de aprendizaje»«La tutora nos ha dicho que no atiende en clase y que va a repetir»
«Conflictiva de pareja»«Discutimos todos los días por la misma tontería y ya no sé si quiero seguir»

La columna de la izquierda parece más profesional y es peor historia clínica, por tres razones: adelanta un diagnóstico antes de la evaluación, borra la información sobre cómo vive la persona su problema, y hace imposible contrastar dentro de seis meses si lo que la trajo ha cambiado.

Junto a la cita textual se registra quién consulta y por iniciativa de quién, que no siempre coinciden.

Ejemplos por contexto

Adulto, iniciativa propia «Desde que me cambiaron de puesto tengo taquicardias antes de entrar a trabajar. El médico me ha dicho que no tengo nada en el corazón.» Deriva la evaluación hacia: sintomatología ansiosa, contexto laboral, antecedentes de crisis, descarte orgánico ya realizado.

Adulto, derivado por el médico de familia «Me manda mi médica. Yo la verdad es que estoy bien, es ella la que dice que estoy deprimido.» Dato clave: hay discrepancia entre el derivante y el paciente. Eso condiciona el trabajo desde la primera sesión.

Infantil, consulta de los padres «En el colegio dicen que se distrae y molesta a los compañeros. En casa nosotros no le vemos nada raro.» Deriva la evaluación hacia: información del centro escolar, comparación entre entornos, valoración de si hay malestar real en el niño.

Infantil, motivo declarado y motivo real distintos «Queremos saber si tiene problemas de aprendizaje.» Y en la segunda sesión: los padres están en proceso de separación y el niño no lo sabe.

Pareja «Venimos porque él dice que yo soy muy fría.» Dato clave: quién define el problema y en quién lo sitúa. El motivo ya contiene la posición de cada uno.

Adolescente traído por la familia «Mis padres me han obligado a venir. A mí no me pasa nada.» Deriva la intervención hacia: construir un motivo propio con el adolescente, sin el cual no hay trabajo posible.

Motivo manifiesto y lo que hay detrás

En la clínica infantil sobre todo, el motivo que se declara y el problema que sostiene la consulta rara vez son lo mismo. Un motivo tan frecuente como «problemas de aprendizaje» funciona a menudo como una etiqueta socialmente aceptable para pedir ayuda.

Es la razón por la que esa expresión merece desconfianza. «Problemas de aprendizaje» no es un diagnóstico ni describe un mecanismo: agrupa cuadros muy distintos, desde un trastorno específico del aprendizaje hasta un problema de sueño, un déficit sensorial no detectado, ansiedad, duelo o una situación familiar que ocupa toda la atención del niño. Aceptarlo tal cual y ponerse a pasar pruebas de lectoescritura es empezar la evaluación por el final.

Las dobles intenciones de quien consulta aparecen sobre todo cuando el paciente identificado es un menor. Algunas habituales:

  • Buscar un informe que respalde una posición en un procedimiento de custodia.
  • Obtener una etiqueta diagnóstica que justifique ante el colegio un rendimiento bajo.
  • Situar en el niño un conflicto que es de la pareja.
  • Delegar en el psicólogo una decisión educativa que los adultos no quieren tomar.

Nada de esto implica mala fe, y conviene no tratarlo como tal. Son formas de pedir ayuda cuando el problema real es difícil de nombrar.

Qué hace el psicólogo con todo esto

  • Recoge el motivo textual antes de preguntar nada más. Si se interrumpe para pedir precisiones, se pierde justo la formulación espontánea, que es el dato.
  • Registra quién consulta, quién deriva y quién define el problema. Las tres cosas pueden ser distintas.
  • Explora el motivo sin darlo por bueno ni desmontarlo. Preguntar desde cuándo, en qué situaciones, qué han probado y qué esperan de la consulta.
  • En evaluación infantil, escucha por separado a los padres, al centro y al niño. Las discrepancias entre las tres versiones son información diagnóstica, no ruido.
  • Devuelve una formulación, no una etiqueta. Al cerrar la evaluación, el motivo inicial se reformula en términos de qué se va a trabajar, y esa reformulación se comparte y se acuerda.

Tres ideas para retener

  • El motivo de consulta es el corazón del historial clínico, aunque no sea necesariamente el problema a tratar.
  • Una buena elaboración del motivo de consulta dirige qué aspectos hay que evaluar.
  • La evaluación diagnóstica está vinculada al motivo de consulta: cambia el motivo, cambia la evaluación.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el motivo de consulta?

La razón por la que una persona acude a consulta, recogida con sus propias palabras. Es el primer apartado del historial clínico y orienta qué se pregunta y qué se evalúa después. No es necesariamente el problema que acabará tratándose.

¿Cómo se redacta el motivo de consulta?

Se transcribe entrecomillado, en las palabras de quien consulta, sin traducirlo a lenguaje técnico. Junto a la cita se registra quién consulta y por iniciativa de quién, que no siempre coinciden. «Paciente con sintomatología ansioso-depresiva» parece más profesional y es peor historia clínica.

¿Puedes darme un ejemplo de motivo de consulta en psicología?

«Desde que me cambiaron de puesto tengo taquicardias antes de entrar a trabajar. El médico me ha dicho que no tengo nada en el corazón.» En infantil: «En el colegio dicen que se distrae y molesta a los compañeros. En casa nosotros no le vemos nada raro.» Arriba tienes seis ejemplos por contexto, cada uno con lo que orienta.

¿Qué diferencia hay entre el motivo de consulta y la anamnesis?

El motivo de consulta es la razón declarada, en una o dos frases, y abre la historia. La anamnesis es la recogida sistemática de antecedentes personales, familiares y evolutivos que viene después y da contexto a ese motivo.

¿Qué se hace cuando el motivo declarado no es el problema real?

No se desmonta ni se da por bueno. Se explora: desde cuándo, en qué situaciones, qué han probado y qué esperan de la consulta. En evaluación infantil se escucha por separado a los padres, al centro y al niño, y las discrepancias entre las tres versiones son información diagnóstica.

¿El motivo de consulta cambia durante el proceso?

Sí, y es lo esperable. Al cerrar la evaluación se devuelve una formulación, no una etiqueta, y esa reformulación se acuerda con quien consulta. Cambia el motivo, cambia la evaluación. Cómo se cierra ese paso está en cómo realizar un diagnóstico profesional.

El motivo abre la historia clínica; lo que viene después depende del caso. Para menores, el recorrido completo está en definición de psicodiagnóstico infantil, y para adolescentes, en cómo realizar una entrevista a un adolescente.

Aviso

Material de referencia académica dirigido a estudiantes y profesionales de la psicología. Este artículo describe un procedimiento de la práctica clínica y no sustituye la formación supervisada ni las guías deontológicas aplicables. La evaluación psicológica corresponde a un profesional cualificado.

Fuentes

  • Esquivel Ancona, F., Heredia Ancona, M. C. y Gómez Maqueo, E. L. (2007), Psicodiagnóstico clínico del niño, 3.ª edición, El Manual Moderno, México.
  • Esquivel Ancona, F. (2017), Psicodiagnóstico clínico del niño, 4.ª edición, El Manual Moderno, Ciudad de México.
  • Consejo General de la Psicología de España (2015), Código deontológico del psicólogo, sobre información al cliente y destinatarios del informe.