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Controlando las rabietas

¿Qué es una rabieta?

La Rabieta es la forma que tienen los niños, en especial de 2 a 4 años, para manifestar su independencia y su necesidad de dominio.

Normalmente la expresan en forma de llanto, patadas y gritos con el fin de poner a prueba a sus padres y ver hasta donde pueden llegar. Es posible que las rabietas puedan darse en mayor medida en niños con un temperamento fuerte o según la educación y la reacción que han tenido sus padres conforme se han ido presentando.

¿Cómo podemos prevenir las rabietas?

Es importante que prestemos suficiente atención y cariño a los niños. Pero en la medida justa.

Tenemos que aprender a dar refuerzo positivo, como felicitaciones, abrazos, besos en los momentos oportunos. Siempre que el niño lo haya merecido.

Hay que aprender a poner límites en todos los contextos en los que el niño se desenvuelve y se coherentes con ellos. Mantener siempre los mismos límites y que ambos progenitores tengan claros cuales son y no se contradigan entre ellos. Los límites no son malos, al contrario, favorecen que el niño se sienta seguro y estable.

Por último es importante enseñar al niño a respetar a la gente, las cosas y los animales con los que conviven y la mejor forma de hacerlo es dándoles ejemplo.

Un padre no necesita levantar la voz ni agredir para demostrar su autoridad, la autoridad se demuestra mediante la coherencia y la firmeza en las normas y las decisiones que se toman.

¿Qué debemos hacer cuando se da la rabieta?

Cuando el niño tiene menos de tres años probablemente no tiene otra forma de solicitar lo que desea o expresar sus emociones, es importante:

  • No pegarle ni gritarle bajo ningún concepto.
  • No hacerle burla ni culpabilizarlo.
  • No intentar razonar o negociar con él porque todavía no tiene capacidad para comprenderte

Los niños tan pequeños que tienen rabietas se sienten perdidos, pues tratan de hacer ver al mundo que sienten algo que no es bueno, pero que para ellos no tiene nombre ni explicación. Si ante eso tu, que eres su referencia pierdes los papeles o lo sobrecargas el niño sentirá que todo a su alrededor está enloqueciendo y sus sentimientos empeorarán.

Lo mejor es esperar que la rabieta pase y una vez empieza a tranquilizarse abrazarlo, limpiarle la cara de lágrimas y transmitirle serenidad.

Conforme el niño se va haciendo adulto y empieza a ser capaz de razonar las rabietas empiezan a tener un carácter instrumental y suelen ser el método que utilizan para conseguir lo que desean.

  • No cedas al chantaje. Si aprenden que de esa forma pueden lograr sus objetivos estás perdido, Las rabietas aumentaran en cantidad y en intensidad.
  • Retírale la atención, no entres en su juego, no comentes con él su reacción ni le mires, todas esas opciones son una forma de reforzar su conducta.
  • Una vez ha acabado la rabieta actúa como si nada hubiera ocurrido. Como si no hubieras sido consciente de su reacción y habla con el de algo que no tenga nada que ver.

Ten en cuenta que si logran imponerse a sus padres en la infancia no habrá quien los controle en la adolescencia.