Los 14 autores iniciadores de la psicopatología: quién aportó qué

La psicopatología no la fundó nadie. Se fue construyendo a lo largo de veinticuatro siglos, y cada uno de estos catorce autores resolvió un problema que el anterior había dejado abierto.

Leerlos en orden sirve para algo concreto: se ve cómo el objeto de estudio cambia de manos. Primero es el cuerpo, después la institución, después la clasificación, después la experiencia del paciente y al final la personalidad.

Los 14 de un vistazo

AutorAñosSu aportación
Hipócrates460-370 a. C.Los trastornos mentales vienen del cuerpo, no de los dioses
Philippe Pinel1745-1826El tratamiento moral y el trato humano al paciente
Jean-Étienne Esquirol1772-1840Separa la alucinación del delirio
Bénédict Augustin Morel1809-1873Clasificar por causa y no por síntoma. Teoría de la degeneración
Karl Ludwig Kahlbaum1828-1899El curso de la enfermedad como criterio. Describe la catatonía
Ewald Hecker1843-1909Describe la hebefrenia
Emil Kraepelin1856-1926La gran división: demencia precoz frente a psicosis maníaco-depresiva
Eugen Bleuler1857-1939Acuña «esquizofrenia» y define sus síntomas fundamentales
Karl Jaspers1883-1969Funda la psicopatología descriptiva. Comprender frente a explicar
Gaëtan Gatian de Clérambault1872-1934El automatismo mental y la erotomanía
Ernst Kretschmer1888-1964Relaciona constitución corporal y predisposición psíquica
Kurt Schneider1887-1967Los síntomas de primer rango de la esquizofrenia
Henri Ey1900-1977Organodinamismo: niveles de desestructuración de la conciencia
Theodore Millon1928-2014Modelo evolutivo de los trastornos de la personalidad

De los humores a la institución

Hipócrates (460-370 a. C.). Médico griego. Su aportación no es una teoría concreta sino un desplazamiento: atribuyó la enfermedad a los cuatro humores corporales, que eran la sangre, la bilis negra o melancolía, la bilis amarilla o cólera y la flema, y con ello sacó los trastornos mentales del terreno de lo divino. Que la melancolía tuviera una causa corporal la convertía en algo que un médico podía tratar. Su teoría humoral es falsa; el gesto de buscar la causa en el cuerpo funda la disciplina.

Philippe Pinel (1745-1826). Médico francés, a menudo llamado padre de la psiquiatría. Entendía la patología mental como una alteración orgánica, pero su contribución práctica fue otra: el tratamiento moral, basado en la relación cordial con el paciente, la retirada de las cadenas y la organización del asilo como lugar terapéutico. Es también el precursor de la terapia ocupacional. Con Pinel la psicopatología deja de ser solo un saber y pasa a tener una institución.

Jean-Étienne Dominique Esquirol (1772-1840). Discípulo y colaborador de Pinel. Propuso una clasificación en cinco grupos: lipemanía, manía, idiocia, monomanía y demencia. Pero lo que ha sobrevivido es más fino: definió la alucinación como percepción sin objeto y la separó del delirio, con el que hasta entonces se confundía. Esa distinción sigue vigente y es la base del examen mental.

Clasificar: la gran obsesión del siglo XIX

Bénédict Augustin Morel (1809-1873). Su Tratado de las degeneraciones (1857) propuso algo metodológicamente decisivo: ordenar los trastornos por su causa y no por sus síntomas. Su teoría de la degeneración, con causas ambientales, tóxicas y hereditarias, quedó desmentida y tuvo consecuencias sociales graves, porque alimentó el discurso eugenésico posterior. La pregunta que planteó, sin embargo, es la que sigue abierta: clasificar por etiología o por presentación clínica.

Karl Ludwig Kahlbaum (1828-1899). Psiquiatra alemán. Aportó el criterio que faltaba: no basta con el cuadro en un momento dado, hay que atender al curso de la enfermedad a lo largo del tiempo. Con ese criterio describió la catatonía. Es el método que Kraepelin llevaría al límite.

Ewald Hecker (1843-1909). Colaborador de Kahlbaum. Describió la hebefrenia, un cuadro de inicio en la adolescencia con desorganización del pensamiento y afecto inadecuado. Kraepelin la integraría después dentro de la demencia precoz.

Emil Kraepelin (1856-1926). Aplicó el criterio del curso longitudinal a miles de historias clínicas y estableció la división que organizó la psiquiatría del siglo XX: la demencia precoz, de curso deteriorante, frente a la psicosis maníaco-depresiva, de curso episódico con recuperación entre episodios. Esa distinción es el antecedente directo de la separación actual entre esquizofrenia y trastorno bipolar.

Eugen Bleuler (1857-1939). Psiquiatra suizo. Rebautizó la demencia precoz como esquizofrenia, y el cambio de nombre era un cambio de tesis: para él el trastorno no era necesariamente deteriorante ni necesariamente precoz. Definió como fundamentales las alteraciones de la asociación, la afectividad, la ambivalencia y el autismo, entendido aquí como retraimiento al mundo interno, y dejó las alucinaciones y los delirios como síntomas accesorios.

Comprender al paciente, no solo clasificarlo

Karl Jaspers (1883-1969). Psiquiatra y filósofo. Su Psicopatología general (1913) funda la psicopatología descriptiva: antes de explicar, hay que describir con precisión lo que la persona vive. Introdujo la distinción entre comprender, que es captar el sentido de una vivencia, y explicar, que es establecer su causa, y sostuvo que hay fenómenos ante los que la comprensión se detiene. De ahí viene su criterio de que un delirio primario es incomprensible en ese sentido técnico. Es el autor que enseñó a la psicopatología a describir con rigor.

Gaëtan Gatian de Clérambault (1872-1934). Psiquiatra francés. Describió el automatismo mental: fenómenos que irrumpen en la conciencia con carácter ajeno y automático, como el eco del pensamiento o los comentarios internos, y que él consideraba el núcleo inicial de la psicosis, anterior al delirio que después los explica. También describió la erotomanía que lleva su nombre, la convicción delirante de ser amado por otra persona.

Ernst Kretschmer (1888-1964). Propuso una relación entre constitución corporal y predisposición psíquica: el tipo leptosómico con el temperamento esquizotímico y el pícnico con el ciclotímico. La correlación morfológica no se sostuvo y hoy es un capítulo histórico, pero la idea de un continuo entre lo normal y lo patológico, con temperamentos que predisponen sin determinar, sigue presente en el estudio de la personalidad.

Kurt Schneider (1887-1967). Formuló los síntomas de primer rango de la esquizofrenia: eco y sonorización del pensamiento, voces dialogadas, robo e imposición del pensamiento, vivencias de influencia corporal y percepción delirante. Fueron un criterio diagnóstico de enorme influencia y llegaron a los sistemas de clasificación. La investigación posterior mostró que no son específicos de la esquizofrenia, y el DSM-5 les quitó el peso diagnóstico que tenían.

Henri Ey (1900-1977). Psiquiatra francés, autor del organodinamismo. Su tesis es que los trastornos mentales no son entidades independientes sino niveles de desestructuración de la conciencia, ordenados jerárquicamente: cada nivel de disolución libera formas de funcionamiento más elementales. Integró en un mismo modelo lo orgánico y lo psíquico en un momento en que la discusión estaba muy polarizada.

Theodore Millon (1928-2014). El más reciente de la lista, y el único contemporáneo. Desarrolló un modelo evolutivo de los trastornos de la personalidad organizado por polaridades, que son placer y dolor, sí mismo y otros, y actividad y pasividad, del que derivó una tipología, además de los inventarios que llevan su nombre. Su influencia se nota en cómo se conceptualizan los trastornos de personalidad, aunque su tipología no coincide con la del DSM.

Qué falta en esta lista

Conviene decirlo, porque una lista de catorce nombres siempre es una decisión.

No son «los iniciadores», son una selección. Millon murió en 2014 y trabajó sobre trastornos de la personalidad: llamarlo iniciador de la psicopatología es forzar el término. Falta además toda la tradición psicoanalítica, y falta Wilhelm Griesinger, que enunció antes que nadie que las enfermedades mentales son enfermedades del cerebro.

No hay ninguna mujer, y eso refleja tanto la historia real de la disciplina como los criterios de quien hace las listas.

Y no hay ningún autor latinoamericano, aunque la psicopatología en la región tenga su propia tradición.

Lo que sí muestra bien la serie es el desplazamiento del método: del cuerpo de Hipócrates a la institución de Pinel, de ahí a la clasificación de Kraepelin, después a la descripción de la experiencia con Jaspers y por último a la personalidad con Millon. Ninguno sustituye al anterior. Las cuatro preguntas siguen abiertas a la vez, y esa es la razón por la que los manuales de clasificación se revisan cada década.

El resto de temas de la disciplina está en psicopatología.

Aviso

Material de referencia académica con finalidad informativa. Este artículo resume aportaciones históricas y no es una guía diagnóstica: varias de las categorías que aquí se mencionan están superadas y se citan por su valor histórico. El diagnóstico y el tratamiento corresponden a un profesional cualificado.

Fuentes

  • Jaspers, K. (1913), Allgemeine Psychopathologie, Springer. Edición española: Psicopatología general, Fondo de Cultura Económica.
  • Kraepelin, E. (1899), Psychiatrie. Ein Lehrbuch für Studierende und Ärzte, 6.ª ed., Barth.
  • Bleuler, E. (1911), Dementia praecox oder Gruppe der Schizophrenien, Deuticke.
  • Berrios, G. E. (1996), The History of Mental Symptoms: Descriptive Psychopathology since the Nineteenth Century, Cambridge University Press.
  • Shorter, E. (1997), A History of Psychiatry, John Wiley & Sons.
  • Vargas Ortiz, J. J. (2015), Psicopatología simple, Ediciones Artes Gráficas Márquez.