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Todo sobre las parafilias o desviaciones sexuales

Pervertidos, desviados o enfermos mentales, estos son solo algunos de los nombres que suelen ser usados para referirse a aquellas personas que suelen tener un extraño deseo sexual.

Claro, en psicología el nombre de estos “deseos extraños” se llama Parafilias.

¿Qué es una parafilia?

Una parafilia es un patrón de comportamiento sexual en el que la fuente predominante de placer no se encuentra en la propia cópula, sino en alguna otra cosa o actividad que lo acompaña.

De acuerdo con el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-IV-TR) hablamos de “parafilias” o “desviaciones sexuales” cuando un sujeto experimenta recurrentemente intensas necesidades sexuales y fantasías excitantes que incluyen:

  1. Objetos o sujetos no humanos
  2. Sufrimiento y/o humillación propia o del compañero —consentida o no por este
  3. Niños o personas que no participan voluntariamente.

Una persona que padece de parafilias suele tener un trastorno de salud mental, ya que efectúa actos “raros” para poder alcanzar un orgasmo, o el máximo placer con su pareja durante el acto sexual.

Un parafilio necesita realizar juegos o fantasías para poder llegar al orgasmo, en caso contrario no obtiene ninguna satisfacción durante el acto sexual. Ahora bien, este comportamiento se puede convertir en algo sumamente dependiente de la pareja, ya que aquel que tenga alguna parafilia, siempre querrá hacer cosas “anormales” durante el acto sexual.

¿Como se desarrolla una parafilia? 

Por lo general, se origina en los primeros años de vida que sería la infancia temprana, entre 0-4 años que son años vitales en los que se forma la personalidad.

Claro, para que una parafilia se forme, debió de ocurrir un evento traumatizante o una impresión emocional de impacto inconsciente que posteriormente se desarrolla de la adolescencia en adelante.

También se puede adquirir durante la vida y puede suceder porque la persona que las practica ya ha tenido una cantidad muy elevada de placer sexual, que llega un momento en que lo poco no la satisface y quiere más y más de aquella actividad para sentir el orgasmo o excitarse.

¿Cómo se diagnostica una parafilia?

El diagnóstico de trastorno parafílico (distinto de la conducta parafílica) se hace sólo cuando el deseo ha ocurrido repetidamente en, al menos, los últimos 6 meses y el paciente ha actuado impulsado por este deseo o se ha sentido muy angustiado a causa de él.

Aunque se da en ambos sexos, casi todos estos pacientes son hombres y pueden informar que tienen varios de estos deseos, que pueden interferir en la capacidad para disfrutar las relaciones sexuales y amorosas normales.

Tipos de parafilias más frecuentes

Las parafilias son relativamente menos comunes y comprenden diversas conductas en las que la persona se excita con estímulos diferentes a otro adulto humano que da su consentimiento, o con la humillación o sufrimiento de si mismo o su pareja sexual.

Trastorno de exhibicionismo

Este tipo de personas tienen fantasías y deseos que implican la exposición repentina de sus genitales a un extraño confiado, por lo regular una mujer.

Los pacientes que actúan de acuerdo con estas fantasías por lo general no buscan el contacto físico con la víctima ni representan un peligro físico

Sienten placer al ser el centro de la atención exhihbiendo su cuerpo.

Trastorno de fetichismo

Este tipo de personas desplazan su deseo sexual hacia un objeto inanimado, tangible y manejable. Puede ser una pieza de vestir, un bolso, un objeto que vibre, o algo frío o caliente, puede ser cualquier objeto que logre brindar placer a la persona.

Por ejemplo: un hombre fetichista puede sentir placer al coleccionar las bragas de las chicas con las que tiene sexo.

Trastorno de pedofilia

Este tipo de personas tienen fantasías y deseos sexuales en los que participan menores de edad (por lo general, prepúberes). La mayoría de los pedófilos prefieren a las niñas, pero algunos se excitan con niños varones o de ambos géneros.

Este trastorno suele ser crónico y puede implicar diversas actividades sexuales, como mirar, desvestir y tener contacto físico.

En algunos casos las personas con tendencias pedófilas logran desplazar sus deseos realizando algún deporte o ir al gimnasio para gastar aquella energía que activa la conducta pedófila.

Trastorno de froteurismo

Los «frotteurs» se excitan tocando a una persona sin su consentimiento o frotándose con ella. El frotamiento ocurre por lo general en un lugar con mucha gente y puede implicar contacto a través de la ropa con manos o genitales.

Trastorno de masoquismo

Una persona masoquista solo encuentra placer si es humillado, golpeado, atado o bien, cuando experimenta otro tipo de sufrimiento en la intimidad. Cuando la excitación sexual involucra agresividad o lastima al otro se transforma en una patología.

Hago énfasis en esto, ya que he conocido muchos casos clínicos, en los que las parejas pelean y cada vez que pelean, siempre terminan teniendo sexo. Algo que para mí es totalmente irónico, pero a raíz de la psicología, esto se llama Masoquismo.

Un ejemplo de masoquismo puede ser el siguiente: el esposo llega a casa, cansado del trabajo y estresado por todo lo que sucede en su cotidianidad, para colmo llega a casa y empieza a discutir con su esposa. La esposa discute con él, pelean y después de un momento, la energía corporal del hombre ha llegado a la cúspide, siente relajación y en algunos casos él siente excitación, esto hace que el hombre se disculpe con su pareja, la abraza, la besa y tienen sexo.

He escuchado tantas veces esta misma historia, que hasta ya perdí la cuenta de las personas que me lo han dicho, en fin, esta actitud es clara, eso es masoquismo, porque después de humillar al otro sientes el deseo de tener sexo o bien el otro puede sentir el deseo en vez de ti.

Trastorno de sadismo

Aquellas personas con esta parafilia, sienten placer al causar dolor, al morder a su pareja, claro cuando digo morder me refiero a una manera agresiva, ya no solo es una mordida, más bien pareciera que el otro quisiera devorar a su pareja.

Las personas sadistas, suelen esclavizar a su pareja durante el acto sexual, les dicen que hagan lo que ellos quieran, lo que ellos desean, todo gira alrededor de ellos, y si no se les complace, se buscan otra u otro.

Trastorno de voyerismo

Las personas con esta parafilia suelen observar de manera patológica y sin consentimiento de los demás las actividades privadas de otros; esto lo hacen porque experimentan excitación sin necesidad de tener intimidad.

Los voyeurs (mirones) se excitan observando a una persona que está desnuda, se está desvistiendo o tiene relaciones sexuales mientras la otra persona no se da cuenta de que la están observando.

Estas personas suelen ser aquellos que dejan cámaras ocultas en baños públicos, cámaras debajo de las gradas eléctricas o ascensores, son personas que de una u otra manera desean conocer la privacidad de los demás, ya que esto les brinda placer.

Trastorno de zoofilia

Las personas con esta parafilia, sienten una motivación sexual con los animales y de una u otra manera tratan de buscar placer en ellos.

Trastorno de necrofilia

Las personas con esta parafilia sienten un placer extremo hasta poder llegar a tener un orgasmo con un cadáver, en ocasiones sienten placer al mutilar el cuerpo del cadáver.

Trastorno de troilismo

Estas personas, sienten placer o excitación al compartir su pareja con alguien más durante el acto sexual.

Trastorno de travestismo

Estos pacientes se excitan sexualmente usando ropa del sexo opuesto.

Consecuencias de las parafilias

Sin duda alguna, a muchas personas les ha de gustar algún tipo de parafilia, la conozcan o no, solo a través de esta parafilia ellos logran alcanzar un orgasmo.

Por otro lado, cualquier parafilia que se practique en exceso seguramente generara problemas en la vida intima con tu pareja.

¿Cómo tratar una parafilia? 

Solo se puede tratar con un profesional de la psicología clínica, ya que el mismo puede brindar un acompañamiento para corregir y liberar al paciente de estas conductas que están impregnadas en él.

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